martes, junio 02, 2009

Respuestas del Papa a preguntas de niños

En una audiencia a la Obra para la Infancia Misionera

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 1 junio 2009 (ZENIT.org).- Publicamos las preguntas que presentaron este sábado niños de la Obra para la Infancia Misionera y las respuestas espontáneas de Benedicto XVI durante la audiencia que les concedió en el Aula Pablo VI.

* * *

--Me llamo Anna Filippone, tengo doce años, soy monaguilla, vengo de Calabria, de la diócesis de Oppido Mamertina-Palmi. Papa Benedicto, mi amigo Giovanni tiene un papá italiano y una madre ecuatoriana y es muy feliz. ¿Crees que diferentes culturas un día podrán vivir sin pelearse en el nombre de Jesús?

--Benedicto XVI: He sabido que queréis saber cómo nosotros, cuando éramos niños, nos ayudábamos recíprocamente. Tengo que decir que viví los años de la escuela primaria en un pequeño pueblo de 400 habitantes, muy alejado de los grandes centros. Por tanto, éramos algo ingenuos y, en ese pueblo, había, por una parte agricultores muy ricos y otros menos ricos pero acomodados, por otra pobres empleados, artesanos. Nuestra familia, poco antes de que comenzara la escuela primaria, había llegado a este pueblo procedente de otro, y por tanto éramos algo extranjeros para ellos, incluso el dialecto era diferente. En esta escuela, por tanto, se reflejaban situaciones sociales muy diferentes. Sin embargo, se daba una hermosa comunión entre nosotros. Me enseñaron su dialecto, que yo todavía no conocía. Colaboramos bien, y tengo que decir que en alguna ocasión naturalmente también me peleé, pero después nos reconciliamos y olvidamos lo que había sucedido. Esto me parece importante. A veces, en la vida humana parece inevitable pelearse; pero lo importante es, de todos modos, el arte de reconciliarse, el perdón, volver a comenzar de nuevo y no dejar la amargura en el alma. Con gratitud, recuerdo cómo colaborábamos todos: uno ayudaba al otro y seguíamos juntos nuestro camino. Todos éramos católicos, y esto era naturalmente una gran ayuda. Así aprendimos juntos a conocer la Biblia, empezando por la Creación hasta el sacrificio de Jesús en la Cruz, y llegando a los inicios de la Iglesia. Juntos aprendimos el catecismo, aprendimos a rezar juntos, nos prepararnos juntos para la primera confesión, para la primera comunión: aquel fue un día espléndido. Comprendimos que el mismo Jesús viene a nosotros y que no es un Dios lejano: entra en la propia vida, en la propia alma. Y, si el mismo Jesús entra en cada uno de nosotros, nosotros somos hermanos, hermanas, amigos, y por tanto tenemos que comportarnos como tales. Para nosotros esta preparación a la primera confesión, como purificación de nuestra conciencia, de nuestra vida, y después también la primera comunión, como encuentro concreto de Jesús, que viene a mí y a todos, fueron factores que contribuyeron a formar nuestra comunidad. Nos ayudaron a avanzar juntos, a aprender juntos a reconciliarnos, cuando era necesario. Hicimos también pequeños espectáculos: es importante también colaborar, prestar atención el uno por el otro. Después, a ocho o nueve años me hice monaguillo. En aquel tiempo no había todavía monaguillas, pero las chicas leían mejor que nosotros. Por tanto, ellas leían las lecturas de la liturgia, nosotros éramos monaguillos. En aquel tiempo, todavía había muchos textos en latín que había que aprender, de este modo cada uno tuvo que realizar su parte de esfuerzo. Como he dicho, no éramos santos: tuvimos nuestras peleas, pero de todos modos se daba una hermosa comunión, en la que las distinciones entre ricos y pobres, inteligentes y menos inteligentes no contaban. Contaba la comunión con Jesús en el camino de la fe común y de la responsabilidad común, en los juegos, en el trabajo común. Encontramos la capacidad para vivir juntos, para ser amigos, y a pesar de que desde 1937, es decir, desde hace más de setenta años, ya no he estado en ese pueblo, hemos permanecido amigos. Aprendimos a aceptarnos el uno al otro, a llevar el peso el uno del otro. Esto me parece importante: a pesar de nuestras debilidades, nos aceptamos y con Jesucristo, con la Iglesia, encontramos juntos el camino de la paz y aprendemos a vivir bien.

--Me llamo Letizia y te quería hacer una pregunta. Querido Papa Benedicto XVI, ¿qué quería decir para ti, cuando eras pequeño, el lema: "Los niños ayudan a los niños"? ¿Habrías pensado que alguna vez llegarías a ser Papa?

--Benedicto XVI: A decir verdad, nunca hubiera pensado que sería Papa, pues, como ya he dicho, era un muchacho bastante ingenuo, en un pequeño pueblo muy alejado de las ciudades, en la provincia olvidada. Éramos felices de vivir en esa provincia y no pensábamos en otras cosas. Naturalmente conocimos, veneramos y amamos al Papa --era Pío XI--, pero para nosotros era una altura inalcanzable, casi otro mundo: era nuestro padre, pero de todos modos una realidad muy superior a nosotros. Y tengo que decir que todavía hoy me cuesta comprender cómo el Señor ha podido pensar en mí, destinarme a este ministerio. Pero lo acepto de sus manos, aunque es algo sorprendente y me parece que va mucho más allá de mis fuerzas. Pero el Señor me ayuda.

--Querido Papa Benedicto. Soy Alessandro. Quería preguntarte: tú eres el primer misionero, nosotros, muchachos, ¿cómo podemos ayudarte a anunciar el Evangelio?

--Benedicto XVI: Diría que, una primera manera es ésta: colaborar con la Obra Pontificia de la Infancia Misionera. De este modo, formáis parte de una gran familia, que lleva el Evangelio al mundo. De este modo pertenecéis a una gran red. Vemos aquí cómo es representada la familia de los diferentes pueblos. Vosotros estáis en esta gran familia: cada uno pone su parte y juntos sois misioneros, promotores de la obra misionera de la Iglesia. Tenéis un hermoso programa, indicado por vuestra portavoz: escuchar, rezar, conocer, compartir, ser solidarios. Estos son los elementos esenciales que constituyen realmente una forma de ser misionero, de hacer crecer a la Iglesia y la presencia del Evangelio en el mundo. Quisiera subrayar algunos de estos puntos.

Ante todo, rezar. La oración es una realidad: Dios nos escucha y, cuando rezamos, Dios entra en nuestra vida, se hace presente entre nosotros, actúa. Rezar es algo muy importante, que puede cambiar el mundo, pues hace presente la fuerza de Dios. Y es importante ayudarse para rezar: rezamos juntos en la liturgia, rezamos juntos en la familia. Yo diría que es importante comenzar el día con una pequeña oración y acabar también el día con una pequeña oración: recordar a los padres en la oración. Rezar antes de la comida, antes de la cena, y con motivo de la celebración común del domingo. Un domingo sin misa, la gran oración común de la Iglesia, no es un verdadero domingo: le falta el corazón del domingo, así como la luz para la semana. Podéis también ayudar a los demás, especialmente cuando quizá no se reza en casa, cuando no se conoce la oración, enseñándoles a rezar: al rezar con ellos se introduce a los demás en la comunión con Dios.

Luego hay que escuchar, es decir, aprender realmente lo que nos dice Jesús. Además, hay que conocer la Sagrada Escritura, la Biblia. En la historia de Jesús aprendemos -como ha dicho el cardenal--, el rostro de Dios, aprendemos cómo es Dios. Es importante conocer a Jesús profundamente, personalmente. De este modo, él entra en nuestra vida y, a través de nuestra vida, entra en el mundo.

También hay que compartir, no hay que querer las cosas sólo para uno mismo, sino para todos; dividir con los demás. Y si vemos que otro quizá tiene necesidad, que tiene menos cualidades, tenemos que ayudarle, y de este modo hacer presente el amor de Dios sin grandes palabras, en nuestro pequeño mundo personal, que forma parte del gran mundo. De este modo, juntos nos convertimos en una familia, en la que uno tiene respeto por el otro: soportar al otro en su alteridad, aceptar también a los antipáticos, no dejar que uno quede marginado, sino ayudarle a integrarse en la comunidad.

Todo esto quiere decir simplemente vivir en esta gran familia de la Iglesia, en esta gran familia misionera: vivir los puntos esenciales como compartir, el conocimiento de Jesús, la oración, la escucha recíproca y la solidaridad es una obra misionera, pues ayuda a que el Evangelio se convierta en realidad en nuestro mundo.

lunes, junio 01, 2009

Osel, de lama tibetano al agnosticismo


Osel, el niño granadino que sorprendió al mundo cuando sólo tenía 6 años al ser identificado como la reencarnación del lama -el guía espiritual de los budistas- se ha convertido en un hombre de 24. Recluido en un monasterio entre los 6 y los 18 años, Osel rompe ahora su silencio y confiesa al diario El Mundo que se siente "desnortado" tras una infancia "llena de sufrimiento".

(Ana María Ortiz/El Mundo) El objeto que trae en el bolsillo derecho del pantalón -unas bermudas con estampado de camuflaje, muy hippies- es la mejor metáfora del momento vital en el que se encuentra. Osel Hita Torres lo fabricó con sus propias manos hace cinco años, muy poco después de huir del Monasterio de Sera -cuna del budismo, ubicado en el sur de la India, uno de los refugios del exilio tibetano-, y de renunciar al nombre de Lama Tenzin Osel Rimpoché.

La identidad le fue dada en 1986 cuando, siendo él aún un mocoso y después de una exhaustiva búsqueda por todo el mundo, el propio Dalai Lama lo señaló como la reencarnación del venerable Lama Yeshe.

Aún no andaba cuando lo sacaron de su Bubión natal, en Granada, para que iniciara su inmersión en el budismo peregrinando por los centros de Europa y América. Con seis años fue entronizado y enclaustrado en Sera, donde ha sido adorado como una divinidad y educado en la disciplina monacal más férrea. "Con 14 meses ya me habían reconocido y llevado a la India. Me vistieron con un gorro amarillo, me sentaron en un trono, la gente me veneraba... Me sacaron de mi familia y me metieron en una situación medieval en la que he sufrido muchísimo. Era como vivir en una mentira", dice mientras juguetea con una hebra de hilo desprendida de su camiseta.
A los 18 años dijo basta, se quitó la túnica granate y azafrán y cruzó los muros del monasterio para perderse por el mundo, desapareciendo así de la escena pública. Hasta hoy.

El objeto que saca del bolsillo es una figura con forma de corazón que hace las veces de llavero. Su primera artesanía en cuero -explica-, tres capas de piel curtida, las puntadas con nudos internos para que, si una se rompe, no se desbarate la pieza, tres días de trabajo... Un trabajo muy puntilloso para enmarcar la esfera central, que no es sino una brújula. La aguja le marca claramente los puntos cardinales, pero Osel dice sentirse desnortado.

El amuleto, que siempre lleva consigo, le recuerda que aún busca su rumbo. "La infancia es el periodo más importante de la vida porque es cuando se forma la persona, y la mía fue frustrante y llena de sufrimiento. Mi crecimiento se frenó y hay muchos aspectos en los que aún tengo que madurar: convivencia, sociabilidad, conocerme mejor y saber quién soy... Muchas veces me sorprendo a mí mismo con reacciones en las que no me reconozco, sobre todo en las relaciones, que es donde realmente vemos nuestros colores".

[Se refiere a las relaciones con las chicas. Hasta los 18 años, sólo convivió con los 5.000 monjes del monasterio, todos varones. Ahora tiene pareja].

Ha fijado la entrevista en la céntrica Plaza de España, a las 12.30 de la mañana del miércoles. Se acerca puntual un joven de 24 años, estéticamente también rebelado contra su vida anterior. En lugar del rasurado, luce melena larga, perilla y patillas pobladas, una camiseta desgastada y un par de zapatillas negras agujereadas, con más kilómetros de los que ha podido aguantar la tela.

Osel Hita lleva cinco años viviendo en Madrid, refugiado en una ciudad que le ha sido muy propicia para mantener el anonimato, circunstancia que trata de preservar con especial ahínco. Mientras los medios de comunicación informaban erróneamente de que el llamado "niño lama español" estudiaba cine en Canadá, él volvía a casa con la silueta de una porra policial marcada en el costado tras participar en una manifestación contra la Guerra de Irak en la Puerta del Sol. O hacía de discreto traductor en la conferencia de un maestro tibetano al que le había fallado el intérprete a última hora. Puede, incluso, que usted lo haya obsequiado con alguna moneda creyéndole un artista callejero más.

sábado, mayo 30, 2009

El cardenal Cipriani, el celibato y la visita de Obama a Notre Dame

Entrevista con el arzobispo de Lima

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 29 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- Los escándalos de presidente de Paraguay --antiguo obispo-- o del padre Alberto Cutié, que han reconocido su ruptura del celibato, han generado un amplio debate en el continente americano en el que interviene, con esta entrevista el cardenal Juan Luis Cipriani.

El arzobispo de Lima, en conversación con ZENIT, explica que, en realidad, hoy no sólo está en causa el celibato, sino la misma visión del amor, que en muchos ambientes se ha hecho materialista y, por tanto, posesivo, haciendo que la fidelidad deje de ser un valor.

En la segunda parte de esta entrevista, el purpurado peruano analiza también las consecuencias del doctorado honoris causa que entregó la universidad católica Notre Dame de los Estados Unidos al presidente Barack Obama, a pesar de que su acción política está abiertamente en contra de la enseñanza católica en cuestiones de vida o muerte.

--América Latina ha vivido en los últimos meses los escándalos del presidente de Paraguay Fernando Lugo, quien ha reconocido la paternidad cuando todavía era obispo, y del padre Alberto Cutié. Ambos han dado tanto de qué hablar sobre el celibato sacerdotal. ¿Por qué viven este consejo evangélico los sacerdotes?

--Cardenal Juan Luis Cipriani: La encíclica Deus Caritas est lo dice todo. Yo creo que no debemos hablar sólo de estos dos casos, del celibato, sino del amor humano en general. El Papa nos explica con mucho detalle cómo ese amor, que inicia en ese movimiento del eros, se convierte en un ágape. Ya no es el impulso del sexo que está puesto por Dios en la naturaleza humana sino que ese impulso se purifica y se convierte en entrega al otro, en el ágape.

El amor ya no es solamente el impulso de uno sino la entrega y el encuentro de dos, que hace que sean una nueva criatura, que es el amor. Nos dice el Santo Padre que, en el Nuevo Testamento, casi siempre se utiliza la palabra ágape. El Papa empieza a explicarnos lo que es el amor diciéndonos: "el amor nace en la cruz", porque "tanto amó Dios al mundo que nos envió a su hijo unigénito para que muriendo en la cruz nos redimiera". Es Dios quien lo define de una manera muy clara, no sólo con palabras, sino con el envío de su hijo. Por lo tanto en el mundo de hoy, al no querer aceptar el dolor, el sacrificio que lleva a la vida, se mata el amor y ¿qué es lo que queda? Queda la posesión sexual. Se ha amputado por temor, por cobardía, por tibieza, la capacidad de sufrimiento, porque sólo se busca el éxito y el placer. Hemos matado la planta que surge del dolor, que es el amor y, por lo tanto, en muchas relaciones humanas, familiares, se da una relación totalmente material, en la que prácticamente la integridad de la persona no está comprometida. Cuando ese materialismo se apropia de las relaciones humanas, entonces el hombre y la mujer se convierten en objetos de una experiencia sexual más o menos ilustrada y, por lo tanto, esa experiencia pierde su estabilidad, va y viene, no produce esa alegría de la entrega, porque no sale del dolor ni de sacrificio y, cuando se presenta una enfermedad o un problema económico, una discusión..., se rompen los matrimonios del mismo modo que ocurre con estos casos, como Lugo o el padre Cutié, quienes al momento de sentir un sacrificio superior a sus fuerzas rompen la palabra dada.

A los sacerdotes se les pide esa castidad que se le pide también al matrimonio. Hay una castidad conyugal y hay una castidad en el celibato. Quien sabe amar y quien tiene la experiencia de un amor matrimonial sano y estable sabe de qué le estoy hablando. Es lo mismo que la Iglesia nos ofrece a quienes entregamos todo por amor a Dios. No es menor ni es más difícil, pero ese producto de ese amor hoy escasea y, por lo tanto, en un mundo materialista y un poquito hedonista, es difícil explicar el celibato, que es un tesoro de la Iglesia. Por este motivo, se quiere convertir ese tesoro en barro, porque quien tiene los ojos sucios, no distingue ni la verdad, ni el amor, ni la belleza.

--Continuando con los temas de actualidad, vemos cómo el pasado 17 de mayo la universidad de Notre Dame en Estados Unidos condecoró al presidente Barack Obama pese a sus políticas contrarias a la vida humana. Las universidades católicas, ¿están renegando de su fe?

--Cardenal Juan Luis Cipriani: Yo creo que hay que volver a las fuentes. La identidad católica no es propiedad de una universidad, ni del rector, ni del ministro de educación. La identidad católica está acreditada por la Iglesia católica. Lo que no se puede y no se hace en ninguna institución es decir "este es un automóvil Toyota", si la fábrica Toyota no le pone la marca.

Creo yo que hace falta un poquito más de claridad y de autoridad. De claridad por parte de quienes son responsables para poder decir: "si usted no quiere, deje de ser católico". Pero lo que no podemos es vender un producto malogrado. Pensar que los padres y los hijos van a una universidad que tiene el letrero de "católica" y luego resulta que enseña lo contrario a la fe. Es una confusión o un abuso. Creo que la Iglesia tiene el deber de llamar a las cosas por su nombre.

Lo que no me parece bien es que haya un presidente de Estados Unidos, con todo el respeto que merece el señor Obama, que vaya a una universidad católica a explicarle a los católicos qué es ser católico y, en su discurso, haga toda una clase de teología vacía, llena de relativismo, muy peligrosa, convocando a los disidentes de la Iglesia católica. Es una vergüenza.

Pienso que los obispos norteamericanos han reaccionado con bastante honradez, aunque no todos. Yo no es que sea partidario de la polémica y de la confrontación. Pero parece una provocación dar un homenaje católico a un presidente que en los primeros cien días ha impulsado el aborto, los matrimonios gays, las investigaciones con las células embrionarias, y toda una agenda antivida. No me parece que sea la persona más adecuada para recibir un reconocimiento de la universidad de Notre Dame, que por cierto desde hace muchos años está en esta confusión grande.

Todos los tiempos la hemos tenido, no pensemos que la Iglesia empieza con nosotros. Esto es muy antiguo. Pero, ¿cuál es la diferencia? Que antes, quien disentía, se iba de la Iglesia; hoy se queda adentro y esto me parece que requiere de nosotros, por amor a la Iglesia, un poquito más de firmeza. Miremos algunas de estas situaciones ante Jesús, en la Eucaristía y en la cruz, y digamos: "Señor, esto es como en tus tiempos, ni más ni menos. Pero ¿cómo respondían tus discípulos?. Primero con temor, luego con dolor y luego con martirio. Pues si estos son los tiempos, aquí estamos Señor para que por amor a ti y a la Iglesia, a tu cuerpo místico, tengamos el coraje de defenderla hasta el final".

Por ejemplo vemos con qué claridad y amor a la verdad el Papa Benedicto XVI ha regresado de Tierra Santa. Con qué alegría, con qué claridad ha abordado todos los temas que parecían difíciles, desde el punto de vista político, pero él los ha tratado desde el punto de vista de lo que quiere un peregrino de la paz, un vicario de Cristo. Cada vez lo quieren más, cada vez es un líder que ilumina más a este mundo que está a oscuras.

--¿Cómo cree que este problema toca las universidades católicas en América Latina?

--Cardenal Juan Luis Cipriani: Las universidades y las escuelas y hasta los equipos de fútbol reflejan lo que ocurre en la sociedad. Puede haber una universidad que tenga una propuesta luterana o marxista o pagana, pero dejemos que haya también una universidad con la propuesta católica. Ésta está muy bien definida por Juan Pablo II en muchos de sus escritos y lo condensó en la constitución apostólica Ex corde ecclesiae. Por lo tanto, no es de ninguna manera una limitación a la autonomía universitaria, no confundamos la autonomía que tantas veces ha sido la respuesta al control estatal.

Pero toda ciencia tiene la limitación de su propio método científico y, por lo tanto, con los métodos de la filosofía yo no puedo hacer bioquímica. Con los métodos de la teología yo no puedo hacer física. La propuesta católica, que es un aporte a la sociedad y al progreso, simplemente pide en ese espacio que se le permita en su integridad ser ofrecida a todos los alumnos. En esa integridad católica, lógicamente creo yo que no es ningún problema ni la libertad de cátedra, ni la autonomía. Simplemente quien va a una universidad católica, vive la propuesta y el proyecto católico. No va a ser un proyecto confesional, en el sentido de cerrado, porque entonces la universidad fracasaría y las universidades católicas no han fracasado. Han sido pioneras en muchas partes del mundo.

Comprendo que la situación refleje este relativismo de pensamiento y que mucha gente, en nombre de la tolerancia, es muy intolerante. Te exigen tolerancia a ti, como ordinario del lugar, y sin embargo no toleran la propuesta católica que la Iglesia propone. Entonces tenemos que ser un poquito más sinceros. La verdad es algo que es doloroso, la verdad cansa, construye, llena de esperanza, de fe y de gozo y creo que hay que redescubrirla.

Estamos en un mundo en el que las comunicaciones traen la posibilidad de la transparencia. Pues que esa transparencia permita que se vea la verdad.

Creo yo que son momentos en que hay que tener una enorme cercanía con el Señor, hay que tener pasión por el tiempo que nos ha tocado vivir, y no temor, hay que buscar en el fondo del corazón de la gente esa semilla de bondad que todos tenemos, pero no hacerlo por la vía de una negociación política o de un intercambio de poderes, o como un intercambio de equilibrios o como una complicación ideológica. Es mucho más serio. Tomémonos más serio a la persona humana, a la familia, a Dios creador, a Dios hecho hombre, a nuestra madre Santa María, a lo que es la maternidad de una mujer.

¿Llegó la hora de los no creyentes?

Por monseñor Guillermo Melguizo

BOGOTÁ, sábado, 30 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el artículo que ha escrito monseñor Guillermo Melguizo, vicerrector pastoral del Instituto Teológico para América Latina (ITEPAL) publicado por el Observatorio Pastoral del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

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Hace pocos días se publicó en Colombia un "Manual de Ateología", escrito por 16 autores que hacen gala de su ateismo. Ya en el año 2005 se publicó en Francia un "Tratado de Ateología", del filósofo Michel Onfray, que desencadenó una encendida polémica en los medios intelectuales franceses, que lo acusaban de "múltiples confusiones" y de "errores históricos". Hace pocos días se publicó en Colombia un "Manual de Ateología", escrito por 16 autores que hacen gala de su ateismo. Ya en el año 2005 se publicó en Francia un "Tratado de Ateología", del filósofo Michel Onfray, que desencadenó una encendida polémica en los medios intelectuales franceses, que lo acusaban de "múltiples confusiones" y de "errores históricos".

Pero también se han publicado otras obras, como "El espejismo de Dios" del etólogo británico Richard Dawkins; o "Por qué no podemos ser cristianos, y menos aún católicos" del matemático italiano Piergiorgio Odifreddi; o "Dios está en el cerebro" de Alper Matthew, uno de los fundadores de la "neuroteología"; o "El fin de la fe" de Sam Harris. Pero también se han publicado otras obras, como "El espejismo de Dios" del etólogo británico Richard Dawkins; o "Por qué no podemos ser cristianos, y menos aún católicos" del matemático italiano Piergiorgio Odifreddi; o "Dios está en el cerebro" de Alper Matthew, uno de los fundadores de la "neuroteología"; o "El fin de la fe" de Sam Harris.

Hay un interés grande en el mundo por las cuestiones religiosas, tanto si tienden a profundizar en el campo de la piedad popular o en el de la Teología, como si analizan fenómenos como la no-creencia, la indiferencia o el ateísmo. El Observatorio Pastoral del CELAM ofrece, al respecto, unas interesantes reflexiones de Monseñor Guillermo Melguizo, Vice-rector Pastoral del Instituto Teológico Pastoral para América Latina. Hay un interés grande en el mundo por las cuestiones religiosas, tanto si tienden a profundizar en el campo de la piedad popular o en el de la Teología, como si analizan fenómenos como la no-creencia, la indiferencia o el ateísmo. El Observatorio Pastoral del CELAM ofrece, al respecto, unas interesantes reflexiones de Monseñor Guillermo Melguizo, Vice-rector Pastoral del Instituto Teológico Pastoral para América Latina.

Los ateos se hacen cada día más fuertes: "los no creyentes se organizan para frenar la beligerancia de las religiones y su poder en el Estado. Sus campañas publicitarias reciben generosas donaciones y aumenta la demanda de apostasía". (El País de España, febrero 2009).

Acaba de iniciarse en el Reino Unido la primera campaña ateísta financiada con donaciones de contribuyentes anónimos. En los autobuses de Londres acaba de aparecer este slogan: "Probablemente no hay Dios, así que deja de preocuparte y disfruta la vida". La misma iniciativa se ha puesto en marcha en Washington.

Los libros que acometen contra la religión se convierten en superventas y en verdaderos best seller: "¿Por qué creer en un Dios?, sé bueno por la propia bondad".

Hasta hace poco, los ateos no estaban organizados. Pero ahora han empezado a salir del closet. Numerosas personas en España, en Alemania y en Suiza están solicitando la apostasía. Algunos desde luego, por simples razones económicas, por no tener que pagar contribuciones o diezmos a su propia Iglesia.

La British Humanist Association es una organización que promueve acabar con la privilegiada posición de la religión en la ley, en la educación, en los medios de comunicación. Las librerías de muchas partes del mundo (con un ligero parecido a las de Colombia que sólo publican obras sobre la violencia, la guerrilla, el narcotráfico, la corrupción, el secuestro, las pirámides, etc.), se están llenando de libros de científicos e intelectuales y de otros no tanto, que han emprendido la batalla dialéctica a gran escala contra la religión.

Por obra y gracia de tutelas y amenazas desaparecen en muchas partes los símbolos religiosos de aulas y espacios comunes "para garantizar el respeto al derecho de la libertad religiosa".

Y es así como por defender el respeto a las minorías, se falta al respeto a las mayorías. No hay libertad para vivir, defender, proclamar la propia religión, pero sí para atacarla y proscribirla.

Hasta hace muy poco asistíamos al fenómeno de que los ateos agresivos o habían desaparecido, o habían escondido sus armas (tal vez como efecto del pluralismo religioso, de la tolerancia, de la libertad religiosa y del respeto a la persona humana).

Hasta hace poco, y desde algunas décadas para acá, no se atacaba directamente a Dios, no se lo negaba, simplemente se prescindía de Él (era un ateísmo inofensivo, por decir lo menos).

Pero ahora se está organizando una campaña ampliamente orquestada, directamente contra Dios y contra la religión, cualquiera que ella sea.

En la preparación de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano de Aparecida 2007, el documento llamado "Síntesis de los aportes recibidos" (Celam No. 60, 2007), ya se había adelantado a afirmar:

Acostumbrados a una tradición cultural bastante homogénea de índole cristiana, asistimos hoy a la fragmentación de la sociedad en sectores plurales, con lenguajes y prácticas propias. Con nueva conciencia sobre las particularidades étnicas, culturales y religiosas de los pueblos, con gran acumulación de informaciones y conocimientos, con una nueva autonomía y auto-referencia del poder político, con inmensos cambios promovidos por la ciencia y la
tecnología y por una nueva concepción de la libertad religiosa. Se desvanece de este modo una única imagen del mundo, del ser humano y de Dios que ofrecía orientación para la vida cotidiana.


Ya apareció entre nosotros el "Manual de ateología". Se había demorado. ¿Cómo no vamos a estar a la moda?. Por lo demás, este tema se vende y gratifica con un buen good will. El Presidente de la Editorial de "Tierra firme" se hace la ilusión de que este libro (unas 200 páginas), va a ser "un obligado referente en la historia bibliográfica y cultural de Colombia". Así vamos por fin a "adquirir en este interesante tema alguna presencia internacional en el ámbito cultural" (prefacio pág. 13).

El subtítulo del libro no es menos sugestivo y original: "16 personalidades colombianas explican por qué no creen en Dios". Y al hablar de personalidades, no será mucho decir?. La mayoría de los autores son ilustres desconocidos, y claro que hay tres o cuatro rescatables. Tal vez Humberto de la Calle, Alejandro Gaviria, Carlos Daguer, Andrés Mejía, y pare de contar.

Pero el tema sí es serio, con el agravante de que estamos no ante un ateismo, sino ante muchos ateismos. ¿Tal vez 16? Unos son más serios que otros, unos más documentados que otros, unos más superficiales, o más viscerales, o más sectarios. Porque este es el caso del "Tot homines quod sententiae": tantos pensamientos como hombres y mujeres. Allí encontramos ateismos de nacimiento, adquiridos, buscados, heredados, y en el mejor de los casos, verdaderos agnosticismos.

Encontramos allí ateísmos por ignorancia, por resentimiento, o por amargura contra una determinada religión o contra una determinada Iglesia o contra personas de esa misma Iglesia, a causa de una formación religiosa de infancia o de juventud, deformada, incompleta y equivocada. Hay desde luego, personas honestas y sinceras, otras mansas y hasta respetuosas y otras que no saben a ciencia cierta si son ateos o "absolutamente ateos" como afirma uno de ellos, o "ateos gracias a Dios". Algunos también rayan en blasfemos, otros en cambio ironizan o ridiculizan; y unos pocos expresan también respeto por los creyentes.

Estoy seguro de que muchos no son realmente ateos. Su problema no es con Dios, es contra la o las religiones, particularmente contra la católica. Lo cierto del caso es que estas cruces no siempre son inmerecidas.

Ciertamente, no me escandalizo ante las aseveraciones de muchos de los autores que son honestos. Hay que escucharlos con respeto. A veces dicen verdades dolorosas y grandes como catedrales.

La culpa en parte de este fenómeno, la tienen seguramente las mismas religiones, incluyendo la nuestra, en donde no han escaseado la beligerancia, la apologética a ultranza, los fundamentalismos, los integrismos, las interpretaciones literales de la Biblia, particularmente de los primeros capítulos del Génesis, la politización de la religión, las equivocaciones históricas, los escándalos, los antitestimonios y las incoherencias.

Pero claro que nosotros también podríamos elaborar otra lista, también de "personalidades", tal vez más numerosas y valiosas humana e intelectualmente, que nos podrían decir "por qué sí creen en Dios".

Cardenal Cipriani: El relativismo penetra dentro y fuera de la Iglesia

Entrevista con el arzobispo de Lima

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 28 mayo 2009 (ZENIT.org).- Con gran preocupación el cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, expresó sus opiniones sobre el relativismo moral que se vive en América Latina y que toca tanto dentro como fuera de la Iglesia.

En diálogo con ZENIT al concluir la visita "ad limina apostolorum", que realizaron los obispos peruanos a la ciudad de Roma, el purpurado se refirió a temas como la verdadera vocación del sacerdote o la identidad de los institutos católicos.

También compartió cómo han sido estos diez años de servicio episcopal en la arquidiócesis de Lima.

--Compártanos la experiencia de encuentro con el Papa Benedicto XVI que tuvieron el 18 de mayo los obispos de Perú.

--Cardenal Juan Luis Cipriani: Al Papa lo hemos encontrado como siempre con una gran alegría, con una paz muy grande. A mí de las cosas que más me impresionan es cómo nos confirma en la belleza del mensaje de Cristo. Ser claros en anunciar a Cristo tiene una belleza y un entusiasmo que el Papa en esa juventud de su espíritu nos ha transmitido. Es un padre con un espíritu y un entusiasmo muy fresco, pese a que acababa de regresar de Tierra Santa.

--Está por concluir el año paulino y los obispos de Perú tuvieron la oportunidad de celebrar una eucaristía en la Basílica de San Pablo Extramuros en Roma. ¿Qué enseñanzas puede darnos el Apóstol de Gentes al mundo de hoy?

--Cardenal Juan Luis Cipriani: San Pablo es un hombre cuya credibilidad está en función de su martirio. San Pablo crece entre los gentiles y es una de las columnas de la Iglesia.

Creo que lo que hoy está faltando en la Iglesia es el martirio de la fe, el tener la audacia y el coraje de vivir una fe que nos lleva a ese morir a los caprichos personales, a la soberbia personal, a la sensualidad. Nos debe llevar a morir a ese complejo del relativismo que quiere que todas las posiciones sean iguales y hay que vencerlo. Nos lleva a tener la audacia de proponer a Cristo vivo y, por lo tanto, a vivir ese respeto y reverencia al Cuerpo de Cristo en la Eucaristía, recibiéndolo de manera respetuosa y más bien dejar de lado posiciones un poco tibias y temerosas que están haciendo en grandes grupos de la Iglesia un enorme problema de tibieza, es decir, la religión como un menú al gusto del consumidor o como una ONG preocupada de mejorar el ambiente.

Nos falta el sabor que le imprime una Teresa de Calcuta, un Josemaría Escrivà o, por supuesto, un san Pablo. Es el camino del martirio, el camino hacia la contemplación. Si dejamos de lado la contemplación, esa experiencia de encuentro con Cristo a la que nos invita Benedicto XVI en su primera encíclica, para realmente ver con los ojos de Cristo, hablar con sus palabras, sufrir con su sufrimiento, si dejamos de lado el martirio y la contemplación, nos quedamos sin resurrección, entonces la alegría de esta fe pasa a ser el peso de las contradicciones, el camino de la negociación. Finalmente se disuelve el mensaje cristiano en una simple llamada a la buena voluntad de algunos.

Creo que el Papa Benedicto XVI, al igual que Juan Pablo II, ambos en diferente modo, están llamando a todos, cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos, y por supuesto, laicos, a no tener miedo a lanzarnos a ese martirio de la cruz: la cruz del que no tiene miedo de afirmar la verdad en el trabajo, en la política, en la economía; el martirio que supone que el sacerdote celebre la misa respetando las normas del magisterio, que los religiosos llenos de entusiasmo lean una y mil veces la vida de sus santos fundadores y no tengan temor de esa entrega sin límites: "no soy yo quien vivo, es Cristo quien vive en mí". (Gálatas 2, 20)

Por eso san Pablo nos lleva a una propuesta de conversión que para mí es una llamada que ojalá tengamos el coraje de asumir, porque de palabras bonitas estamos ya bastante satisfechos: necesitamos santos, que caminando por las calles y dirigiendo sus familias, y trabajando en los oficios más humildes o siendo grandes economistas o políticos, irradien una luz tan fuerte, su sal sea de tal sabor, que volvamos a ver esa primavera de la que nos hablaba Juan Pablo II de hogares, de escuelas. No es una utopía, es una posibilidad al alcance de la santidad. Si no tomamos la decisión de ser santos, no entenderemos el mensaje de San Pablo.

--Ese relativismo, esa tibieza de la que nos habla, ¿cómo lo ve concretamente en América Latina?

--Cardenal Juan Luis Cipriani: Se habla tanto de los derechos humanos..., pero luego nos encontramos con aquellos niños malnutridos, mal acogidos por sus padres, que no tienen el hogar que deben tener, aquella escuela que no brinda el calor y el respeto y el testimonio de los maestros. Eso está limitando enormemente los derechos humanos de esos jóvenes y esos niños. La legislación debería respetar a estos niños, apoyando a las familias numerosas, dando posibilidades de acceso a las madres de familia cuando tienen más hijos, y de esa manera encontraríamos menos esa enorme cantidad de hijos naturales.

Otra manera bien concreta son los seminarios. En los seminarios pienso que se están dando pasos interesantes, pero hay que seguir teniendo el coraje de que estos jóvenes, que se están preparando para ser otro Cristo, puedan tener el sabor de lo que es un buen rato de oración ante el Santísimo, de lo que son horas de estudio bien programadas, de lo que es esa autodisciplina para saber distinguir lo que es la pornografía en la televisión, en Internet, en el sistema de mensajes, y así poder ser personas maduras, que salen a servir a los demás, habiendo tenido esa libertad y esa experiencia de contemplación y de esas horas de estudio con seriedad. Hay que promover en ellos personalidades humanas maduras, que no han estado escondidas, sino que han madurado para darse a los demás y de este modo no saldrán a la calle con esa superficialidad en la que la falta la madurez de sus afectos, que luego les generará problemas.

En cualquier ambiente que toquemos podríamos hablar de la política. La política debe ser más coherente con la verdad. Esta crisis financiera internacional, como hemos visto, se debe principalmente a una desconfianza por falta de ética y de moral, por abuso. Hace falta respeto por las normas jurídicas, políticas, no abusar de la posición que uno tiene. Evidentemente todas estas estructuras que intentan unirnos más serían útiles pero, ¿qué hacemos con unas Naciones Unidas de pura estructura económica vacías de contenido ético y moral? ¿Y con todas esas organizaciones internacionales que, buscando únicamente negociaciones puramente externas, no pretenden crear un clima de una mayor formación moral, espiritual, ética? La tibieza ha invadido el sistema mundial y esa tibieza genera espíritus indecisos, muchas veces tramposos. De este modo, tienen éxito los negociadores de la trampa y la mentira, los poderosos de la corrupción. Es fuerte lo que digo, pero no creo que el hueco donde estamos tiene una medicina fácil. Creo que tenemos que aplicarle una medicina más fuerte.

--Los problemas que menciona ¿cómo cree que tocan la realidad eclesial en América Latina?

--Cardenal Juan Luis Cipriani: Yo pienso que hay algo que está muy metido en el ser humano: el afán de lucimiento, la vanidad. Cuando el responsable, llámese sacerdote u obispo, en lugar de ser un servidor, una alfombra para que sus hermanos pisen, el último de los servidores..., piensa que el cargo que posee le permite unos beneficios y unas comodidades y un mando, entonces, lamentablemente, esa escuela de vanidad, de superficialidad, se convierte en un camino que no funciona. Muchas veces se ve que quien está al frente de una institución o responsabilidad más que servir a los demás se sirve de los demás. Pienso que muchas veces estas acciones tienen una etiqueta de ayuda al prójimo, pero debajo tienen un contenido ideológico-político, como cualquier otra alternativa de otro grupo.

Los sacerdotes no podemos servirnos de la Iglesia para hacer un escenario y luego dejar a la Iglesia muy mal, con una hipocresía y un cinismo que realmente va siendo cada día más espeluznante. Esto se arregla con un poquito más de autoridad y de respeto a las normas establecidas.

Sé que algún grupo podría decir: "esto suena a un autoritarismo medieval". No, hay que ya perderle el miedo a esas críticas ladinas. Todo ser humano requiere del apoyo y de la orientación de alguien, tiene necesidad de ejemplo y liderazgo. En toda institución hay unas normas y el que no las cumple se va de la institución. Yo creo que está faltando en muchos niveles de la Iglesia una mayor autoridad y una mayor obediencia. Y creo que eso no es ni medieval, ni moderno, ni postmoderno. Así fue desde Adán y Eva y así será hasta el final de los siglos.

Diferencias entre Católicos y Episcopalianos

Los Episcopalianos son una rama de la Iglesia Anglicana presente en Estados Unidos

miércoles, mayo 27, 2009

Reportaje Vaticano con Catholic News Service

El Papa Benedicto XVI regresó a Roma después de su viaje de 8 días a Tierra Santa. John Thavis, Director de la agencia Catholic News Service en Roma y Cindy Wooden, corresponsal en Roma de Catholic News Service analizan la visita del Santo Padre.

Si esto no es cristianofobia y cristofobia, ¿qué es?


Les comparto un buen artículo del Padre José Enrique Mujica L.C. sobre los constantes ataques a la Iglesia y al Papa. No hay que ser muy "astuto" para ver en esto una constante.

Ver en: http://www.infocatolica.com/

Es precisamente en una actitud “inquisitorial” de ese estilo en la que caen no pocos gobiernos, intelectuales y organizaciones precisamente contra la Iglesia a la que acusan y zarandean en pleno siglo XXI. Se trata de una persecución ideológica contra quienes no aceptan el pensamiento único. Desde antes que Joseph Ratzinger fuera elegido Papa, la sombra de la nueva Inquisición anticristiana lo perseguía. ¿La razón? Su fidelidad al Magisterio y el ir contra la dictadura del relativismo y lo “políticamente correcto”.

En la ciudad de Roma hay un edificio llamado Pedagogium. Se encuentra en la colina del Palatino, donde alguna vez estuvo el Palacio de los Emperadores. Sobre una pared hay un grafiti que representa a un crucifijo, con una persona hincada que reza delante de él. Debajo de la pintura hay una leyenda en griego que dice: “Alexamenos adora a su Dios”. Es la primera blasfemia “escrita” del occidente pagano. El crucificado tiene una cabeza de asno.

Muchos siglos después, esas blasfemias han continuado y se han enriquecido con persecuciones, prejuicios y agresiones, incluso físicas y violentas, que quizá hoy tanto como antes, están llenas de odio irracional.

La Inquisición anticristiana

Uno de los bulos más socorridos contra la Iglesia católica es el de la Inquisición. Erróneamente, se suele decir que en la Edad Media la Iglesia prohibía la libertad de expresión y “cazaba” a todos aquellos que no comulgaban con sus ideas.

Sin embargo, es precisamente en una actitud “inquisitorial” de ese estilo en la que caen no pocos gobiernos, intelectuales y organizaciones precisamente contra la Iglesia a la que acusan y zarandean en pleno siglo XXI. Se trata de una persecución ideológica contra quienes no aceptan el pensamiento único.

Desde antes que Joseph Ratzinger fuera elegido Papa, la sombra de la nueva Inquisición anticristiana lo perseguía. ¿La razón? Su fidelidad al Magisterio y el ir contra la dictadura del relativismo y lo “políticamente correcto”.

Uno de los dos más recientes ataques contra él ha sido el del pretendido antisemitismo y sus declaraciones referentes al preservativo.

“Hay gente que dice que el Papa Benedicto es un antisemita e insensible, esto es ridículo. Él tiene un largo camino de décadas de antinazismo y simpatía por los judíos”, declaró Yehuda Levin, portavoz de la Unión de Rabinos Ortodoxos de Estados Unidos y Canadá (Cf. ZENIT 08-02.2009).

En un alarde de cuestionamiento “más profundo” sobre el caso Williamson, el así llamado “obispo negacionista”, Ruth Gledhill, de The Times, pone en duda la infabilidad del Papa pues entiende este concepto por un “el Papa lo sabe todo” y por tanto no se puede equivocar. Gledhill también critica la actitud vaticana al no haber investigado en un buscador comercial la palabra “Williamson” para enterarse mejor.

En este sentido, la misma cronista hubiera evitado el exabrupto si se hubiera valido de los mismos medios de comunicación que critica al Vaticano de no usar (en el website del Vaticano está disponible el Catecismo de la Iglesia que explica que entienden los católicos por infalibilidad).

Durante el vuelo que Benedicto XVI hizo a África el 17 de marzo de 2009, el Papa ofreció una entrevista a los periodistas que lo acompañaban. El corresponsal del canal 2 de Francia, Philippe Visseyrias, le dijo que la posición de la Iglesia católica sobre el modo de luchar contra el SIDA está considerado no realista o eficaz por algunos. Y luego le preguntó si afrontaría este tema durante su viaje.

Después de ponderar el trabajo efectivo de tantos católicos en la lucha contra el VIH, Benedicto XVI dijo: “Diré que no se puede superar este problema de SIDA sólo con eslóganes publicitarios […] no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema”.

Siendo que antes hubo más preguntas, sobre temas diversos, resultó extraño el que muchos pusieron su atención exclusivamente en esta parte de la respuesta. Las reacciones inquisitoriales no se hicieron esperar. En una entrevista al diario francés Le Monde, el teólogo suizo Hans Küng afirmó que “la historia juzgará al Papa como responsable de la propagación del SIDA en África”. Küng aprovechó la oportunidad para arremeter contra el celibato, el Magisterio y el papado.

En declaraciones a Radio Vaticana, el cardenal Angelo Sodano, decano del colegio cardenalicio, aseguró estar “interiormente herido” por las declaraciones de Han Küng. “Son afirmaciones genéricas y no probadas. Personalmente soy testigo del empeño del Santo Padre por hacer de la Iglesia una familia, la familia de los Hijos de Dios”, afirmó.

Por su parte, el portavoz del ministerio francés de Exteriores expresó “gran inquietud” por las palabras del Papa: “Mensajes de este tipo ponen en peligro las políticas de salud pública”, dijo. En París, algunas decenas de jóvenes se atrevieron a aventar condones a las puertas de la catedral de Notre Dame, mientras la gente salía de misa. La policía tuvo que intervenir dado que un grupo de jóvenes católicos enfrentó a los agresores que lanzaban consignas contra Benedicto XVI.

En declaraciones a Radio J. del domingo 29 de marzo de 2009, el ministro de educación francés, Xavier Darcos, expresó: “Decir que en África no se debe utilizar el preservativo es criminal”. Aunque manifestó que las palabras del Papa habían sido deformadas, y él se considera católico, también apuntó: “La Iglesia debe acordarse del peso de las palabras y del peligro de decir semejantes cosas”.

Muchas organizaciones que gozaban de un práctico anonimato se valieron de la oportunidad para sumarse a la retahíla de acusaciones que regalaban más titulares a la prensa. La poco conocida “Asociación Alemana de Ayuda contra el SIDA” acusó a Benedicto XVI de pecar contra la humanidad. Actionaid calificó de “ciegas y desafortunadas” las declaraciones del Papa. “El Papa debería reconocer el hecho que demuestran que los preservativos protegen a los vulnerables”, pidieron.

A título personal, Richard Dawkins se atrevió a proferir palabras que iban más allá de la misma declaración del Papa al llamarlo estúpido, ignorante y corto. En declaraciones a Europa Press, el profesor Dawkins, quien recientemente estuvo apoyando las campañas de los autobuses ateos en Inglaterra y España, aprovechó para criticar la postura de la Iglesia respecto al respeto a la vida desde la concepción. Y pontificó: “Lo importante es cuando los humanos son capaces de sufrir”.

La revista The Lancet también aprovechó la oportunidad y exigió al Papa que se retractase y rectificara públicamente. En una editorial, la revista acusó a Benedicto XVI de “distorsionar la evidencia científica con el fin de promover la doctrina católica sobre ese asunto”.

En España, el partido Izquierda Unida –que apenas cuenta con un par de representantes en el Congreso– acusó a la Iglesia de favorecer la enfermedad. Pero no fue todo. A finales del mes de abril, el mismo partido político promovió a trámite una iniciativa, no de ley, que reprobase a nivel diplomático las palabras del Papa.

Semanas antes, el 2 de abril de 2009, el Parlamento belga aprobó una resolución que condenaba las declaraciones del Papa sobre el preservativo y, por vía diplomática, protestaba ante la Santa Sede a través de su embajador. “Las palabras del Papa son una ofensa hacia los compromisos de la comunidad científica para prevenir y lucha contra la propagación del SIDA”, afirmaban los diputados belgas. Hubo 98 votos a favor de esta determinación, 7 abstenciones y 18 votos en contra provenientes del partido Vlaams Belang. El hecho suponía un hito histórico en un reino tradicionalmente católico de relaciones bilaterales cordiales a lo largo de la historia secular de ambos países.

Sobre esta resolución, el director de la sala de prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, S.I., señaló a Radio Vaticana que “la resolución suscita estupor, dado que en todo país democrático parece obvia la libertad del Papa y de la Iglesia católica de expresar su postura y líneas de acción sobre argumentos relacionados con la visión del ser humano y de su responsabilidad moral”.

El comunicado oficial de la Santa Sede del 17 de abril de 2009 sobre la resolución de la Cámara de representantes del reino belga, fue conciso y claro: “La Secretaría de Estado tomó acto con pesar de este paso, inusual en las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Reino de Bélgica. Deplora que una Asamblea Parlamentaria haya creído oportuno criticar al Santo Padre, sobre la base de un extracto de entrevista truncado y aislado de su contexto, que ha sido utilizado por algunos grupos con un claro intento intimidatorio, casi para disuadir al Papa de expresarse sobre algunos temas, cuya relevancia moral es obvia, y de enseñar la doctrina de la Iglesia”.

No obstante la casi unánime condena contra Benedicto XVI, algunas voces han salido en su defensa. Una de las voces científicas más autorizadas y respetadas internacionalmente sobre el tema del SIDA, el doctor Edward Green, director del AIDS Prevention Research Project, de la Harvard School of Public Health and Center for Population and Development StudiesIl sussudiario.net quien lo entrevisto en exclusiva (Cf. 23.03.2009). manifestó estar de acuerdo con la opinión del Papa, aunque él no es creyente: “Yo soy un liberal en temas sociales y para mí es difícil admitirlo, pero el Papa tiene razón verdaderamente”, dijo a

Y más adelante afirmó: “Hace algunos años se comenzó a notar que en África los países con mayor disponibilidad de preservativos y tasas superiores de utilización tenían también el más alto grado de infección de VIH”.

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, aseveró que las palabras del Papa son coherentes con su papel. En Francia, dos diputados tuvieron la valentía de denunciar la deformación y exageración de las palabras del Sumo Pontífice.

En sus blogs, Christian Vanneste (diputado por el norte) y Jacqes Remiller (alcalde de Vienne y diputado) denuncian la tergiversación de las palabras de Benedicto XVI por parte de la clase política de su país. Vanneste aseguró que “la política de lucha contra el SIDA no debe limitarse a la publicidad a los preservativos”, mientras que Remiller escribió que “seguramente la jauría popular de materialistas y hedonistas está muy alejada de poder comprender este mensaje. La muchedumbre más concreta de fieles que se reúne alrededor del Santo Padre está aportando una mejor respuesta”.

No es sólo el Obispo de Roma el que sufre en primera persona la nueva inquisición laicista.

A finales del mes de enero de 2009 se llevó a cabo en Brasil el Foro Social Mundial. En él, el presidente de Bolivia, Evo Morales, denunció a los “nuevos enemigos” del gobierno en su país: “…ya no solo la prensa de derecha, sino grupos de la Iglesia católica, los jerarcas de la Iglesia católica que son enemigos de las transformaciones pacíficas”. Y más adelante agregó: “…otra fe es posible, otra religión, otra iglesia también es posible, hermanos y hermanas”.

Durante meses, la Iglesia católica en Bolivia se opuso a algunos puntos de la nueva Constitución por ir en contra de valores no negociables como la familia y la vida.

Del 11 al 13 de marzo de 2009 tuvo lugar en Asunción, Paraguay, la reunión del “MERCOSUR” religioso, una cumbre convocada por Fernando Lugo, presidente de Paraguay y ex obispo católico, en el Foro Social Mundial donde Evo Morales había dejado claras las consignas.

“Lugo intenta levantar la bandera de una teología de la liberación renovada con un mensaje eco-indigenista, más demoledor para la Iglesia católica que su antiguo objetivo de promover una lucha armada”, asegura Noticias Globales (Cfr. boletín telemático no. 963, 12.03.2009). Tras esta reunión, el siguiente paso es llevar las propuestas religiosas a la cumbre de jefes de Estado que se tendrá el próximo mes de junio también en Asunción.

¿Y qué contenía el temario? El temario estuvo caracterizado por antiguas aspiraciones masónicas como la ley de culto y la relación con el Estado que, según Noticias Globales, se trata de un “igualitarismo religioso anticatólico e intromisión del Estado en las cuestiones internas de los cultos […]: la religión convertida en arma de control político, instrumento para imponer el pensamiento único y defensa del medio ambiente desde los contenidos panteístas que predica Leonardo Boff”, quien, junto a Frei Betto, es uno de los dos ideólogos promotores de estas cumbres.

Caroline Petrie es una enfermera inglesa de 45 años. Cristiana baptista, ofreció a una paciente anciana, rezar por ella. Caroline fue llamada a consultas disciplinarias por “no mostrar un compromiso de igualdad y diversidad” y fue suspendida durante varios días, a inicios del mes de febrero de 2009. Su caso tuvo resonancia en Inglaterra y a los pocos días fue readmitida en su trabajo habitual.

En España, la Conferencia Episcopal puso en marcha la campaña “¡Protege mi vida!” el pasado 16 de marzo de 2009. La iniciativa pretende sensibilizar frente a la nueva ley para ampliar el aborto, del ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.

Mientras unos defendían el derecho de expresión de los obispos españoles, el Partido Socialista tachó de hipócrita y retrógrada la campaña al grado de ser calificada por el vice-secretario del partido, José Blanco, como “rancia y anticuada”.

Como la campaña de los obispos a favor de la vida lleva una imagen de un lince y la de un niño, la ministra de Fomento llegó a declarar que la Iglesia devalúa la defensa del lince.

En un artículo del escritor Alfonso Ussía (Cf. La Razón, 24.03.2009), el autor aclaraba el asunto de esta forma a la ministra: “Lo que la Iglesia pretende, y a ver si le entre en la cabeza a la señora ministra de una vez, es que los niños que aún no han nacido sean respetados, defendidos y protegidos como los linces y malvasías. Insisto que se trata de un objetivo justo, discreto, medido y prudente. No por defender a los niños que asesinan antes de nacer, morirán los linces. Que vivan todos y que se disfruten unos a otros”.

Blasfemias a la orden

Pero parece ser que no basta con prohibir y censurar, las ofensas también están a la orden del día.

Una blasfemia es una palabra gravemente injuriosa contra alguien. Es un agravio, ultraje y daño contra razón y justicia.

En una época donde se sigue enarbolando la fraternidad universal y la tolerancia incondicional, resulta extraño que las opiniones llenas de escarnio y atropello, muchas veces blasfemas, sí puedan seguir teniendo cabida mientras vayan contra la Iglesia católica.

A raíz de la visita que a inicios de febrero de 2009 hiciera el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, a España, el escritor portugués José Saramago se desvivió en exabruptos contra el Estado Vaticano, el Papa, los obispos y la Iglesia católica en general.

En su blog, el escritor y premio Nobel afirmó que esos señores –los obispos– se suponen “investidos de un poder que sólo nuestra paciencia ha hecho perdurar […] Se dicen representantes de un Dios en la tierra (nunca lo han visto y no tienen mayor prueba de su existencia) y se pasean por el mundo sudando hipocresía por todos los poros”. Y más adelante continuó la arremetida: “Ante el lento pero implacable hundimiento de este Titanic que es la Iglesia católica, el Papa y sus acólitos, nostálgicos de un tiempo en que operaban de modo criminal, el trono y el altar, recurren e todos los medios […] para inmiscuirse en la gobernación de los países…”.

Las críticas de Saramago fueron contestadas, nada menos, por un reconocido protestante español, el también escritor César Vidal. En un artículo publicado por el diario La Razón (Cf. El exabrupto de Saramago, 10.02.2009), Vidal decía: “…Saramago hace referencias a la Inquisición y a las ventajas fiscales del clero. No creo que existan ya católicos que defiendan la Inquisición, pero Saramago aún no entona el “mea culpa” por su apoyo al comunismo que se llevó por delante cien millones de vidas en el siglo pasado. Por lo que se refiere al privilegio fiscal, durante años me pregunté por qué Saramago no vivía en su país de origen y tributaba ahí para bien de sus compatriotas”.

A mediados de febrero de 2009, el canal 10 de la televisión israelí emitió un programa blasfemo donde ridiculizaba a las dos figuras más queridas por todos los católicos: Jesucristo y la virgen María. Al respecto, el portavoz de la Santa Sede deploró ese acto ofensivo de intolerancia vulgar y ofensiva para el sentimiento religioso de los creyentes.

Por las mismas fechas, el padre Tony de la Torre, sacerdote católico de la iglesia de St. Philip the Apostle, en San Francisco, denunció la venta de veladoras con la imagen de Barak Obama, caracterizado como san Martín de Porres. “Me llama la atención –afirmó el padre Tony en el boletín de su parroquia– que en un vecindario familiar, algún vendedor tenga algún tipo de odio como para llevar tal mercancía sólo para ganar unos dólares”. “Esto es sólo por diversión”, afirmó uno de los dueños del negocio donde se vende la veladora, en declaraciones recogidas por Catholic News Agency (Cf. 18.02.2009).

Según el jefe de la oficina de prensa del Consejo Nacional de Investigación Italiano (CNR), Marco Ferrazoli, en Italia también ha crecido la intolerancia hacia el Papa y la jerarquía de la Iglesia.

Prueba de ello es la imposibilidad para que Benedicto XVI ofreciera su lectio magistralis en la universidad de La Sapienza y las amenazas de muerte contra el presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Angelo Bagnasco por sus opiniones sobre la homosexualidad.

Pero no es todo. A mediados de marzo de 2009 se ensambló una “muestra de arte” titulada Sacred Love, en la ciudad de Nápoles. En esa muestra, Sebastián Deva presentaba a un Cristo sobre la cruz envuelto en un preservativo. Esa y todas las demás obras fueron retiradas por órdenes del síndico de la ciudad quien declaró: “Cuando falta la inspiración artística, se trata de hacer hablar de sí aunque con operaciones de pésimo gusto y que no respetan el sentimiento religioso de los ciudadanos”.

El 31 de marzo de 2009 el canal de televisión español Antena 3 proyectó una película de calado cariz anticatólico. Se tituló Los Borgia. Amén de las críticas cinematográficas que no le merecieron ningún elogio, el padre José Antonio Fortea comentó en su blog las tristes impresiones que le produjo el bodrio: “Una vez más observamos que Antena 3 no ofrece ni el más mínimo espacio de sus programas a reportajes para hablar de algún aspecto positivo del cristianismo, pero sí que está dispuesta a gastar grandes cantidades de dinero para atacar a la Iglesia”.

A raíz de las palabras del Papa en el vuelo a África, el periódico francés Le Monde publicó unas caricaturas que presentan a Jesucristo repartiendo profilácticos desde una barca a una multitud excitada. La blasfemia estaba acompañada de un texto que decía: “Después de la multiplicación de los panes, la multiplicación de los preservativos”. En la imagen aparece también una caricatura del Papa representado decrépitamente. Una editorial también criticó ampliamente la postura de Benedicto XVI.

A inicios del mes de abril de 2009, el líder de un grupo pseudo religioso que rinde culto a una calavera vestida de novia, en México (el así conocido culto a la “santa muerte”), lanzó un llamamiento a sus seguidores, para una “guerra santa” contra la Iglesia católica a la que juzga culpable de la destrucción de varios de sus centros de culto por parte del ejército mexicano.

El ejército mexicano considera que estos lugares funcionan como centro de reunión para criminales y, además, eran ilegales. El lunes 4 de abril de 2009, los seguidores de la “santa muerte” se manifestaron frente a la catedral metropolitana de ciudad de México cargando imágenes o figuras de la calavera. “Nadie tiene derecho a llamar a una guerra, a una sedición, a un motín –declaró el vocero de la arquidiócesis de México, padre Hugo Valdemar–; hasta donde tengo entendido eso es un delito”.

A mediados de mayo de 2009 saldrá en cine la precuela de la producción anticristiana, El Código Da Vinci. Se trata de la película Ángeles y demonios, basada en una novela de ficción de Dan Brown, dirigida por Ron Howard y protagonizada por Tom Hanks. La Catholic League de Estados Unidos ya alzó la voz para alertar a todos los cristianos de este nuevo filme que ataca con falsedades y ofensas a la Iglesia católica.

Algunos comentaristas han criticado ya no nada más la trama llena de virulencia y difamación anticristiana sino también la poca ética que tuvieron los realizadores al entrar al Vaticano sin permisos y realizar grabaciones a escondidas para la película misma.

Para mediados de septiembre de 2009 está previsto el lanzamiento de otra parte de El Código Da Vinci, según un anuncio de la editorial Knopf Doubleday Publishing Group. Se titulará El símbolo perdido (The lost symbol) y la línea de tergiversaciones, mamporreros y difamaciones contra la Iglesia católica sigue siendo el hilo conductor.

Persecuciones físicas que no faltan

Ciertamente no todo queda en un atosigamiento verbal. Las persecuciones físicas violentas también acompañan a las ideológicas.

En Mar de Plata, Argentina, el Servicio Informativo Diocesano dio a conocer el hurto sacrílego que unos desconocidos perpetraron en la casa de las Misioneras de la Caridad: “Mientras las hermanas Misioneras de la Caridad –dice la nota– se encontraban en la santa Misa en la capilla de san Isidro, entraron extraños al convento, robaron algunos objetos, y en la capilla interna abrieron violentamente el Sagrario y se llevaron el copón con Hostias consagradas y un ostensorio”.

El 8 de marzo de 2009 fue apuñalado un sacerdote católico, el padre Alirio Ramírez, durante la celebración de la misa, en Risaralda, Colombia. El sacerdote tenía amenazas de muerte por parte de grupo de narcotraficantes. Actualmente se encuentra fuera de peligro tras las cuatro puñaladas. Una semana después, dos sacerdotes redentoristas fueron asesinados en el municipio La Primavera, en Vichada, también en Colombia. Los sacerdotes dirigían un internado indígena.

En Burundi y Sudáfrica los sacerdotes católicos Daniel Matsela, Révocat Gahimbare y Lionel Sham, fueron asesinados en los meses de febrero y marzo de este año, según información de la agencia FIDES. El padre Matsela era el más joven de los tres (34 años) y había sido ordenado en diciembre de 2002.

En Costa de Marfil, a mediado de marzo de 2009, un colegio salesiano donde estudian cristianos y musulmanes fue atacado por 200 jóvenes que empuñaban palos y machetes, según informó la Agencia Info Salesiana (ANS).

Pero la persecución tiene varios carices. En Brasil, el obispo de origen español, monseñor José Luis Azcona, está amenazado de muerte por denunciar y combatir las mafias sexuales. De origen navarro, el obispo de la misión en Marajó, seguirá trabajando por todas esas mujeres y niñas que sufren explotación sexual.

Según el Reporte Anual de All India Christian Council (AICC), 2008 fue un año horrible para los cristianos que viven en India. Sometidos a violencia y ataques, el reporte califica la persecución de “limpieza étnica”, sobre todo en estados como Orissa. El año que fue objeto de estudio arrojó información como la que señala que cada mes hubo un promedio de 9 actos de violencia contra cristianos en el país; se destruyeron más de 300 iglesias y 4640 casas, mataron a numerosas personas, violaron mujeres, saquearon casas hogar de religiosas y colegios católicos.

El 23 de octubre de 2008, Ayuda a la Iglesia Necesitada dio a conocer el “Informe sobre Libertad Religiosa en el Mundo 2008”. En el reporte se aprecia que India, Pakistán, Irak, Eritrea, China, Arabia Saudí o Nigeria son algunos de los más de 60 países del mundo en los que se producen graves violaciones contra la libertad religiosa. Según el mismo informe, en Afganistán, Argelia, Bahrein, Bangladesh, Bielorrusia, Bolivia, Egipto, Eritrea, Tierra Santa (Israel y los territorios palestinos) y México se verifican limitaciones legales a la libertad religiosa.

Alzan la voz contra la intolerancia laicista

Ciertamente hay algunos que todavía se atreven a ir contra corriente y alzan la voz contra toda esta cristianofobia y cristofobia imperantes.

El ex primer ministro británico, Tony Blair, manifestó su preocupación ante el laicismo agresivo que se impone en la sociedad inglesa. Lo refirió en una entrevista al semanario anglicano Church of England Newspaper y que retomó L´Osservatore Romana a inicios de marzo de 2009.

“Pienso que las personas deberían estar orgullosas de su fe cristiana y deberían poder expresarla como desean”, fue una de sus respuestas. Blair repasó el caso de Caroline Petrie, que ya mencionamos más arriba, y el de Jennie Cain, quien podría quedarse sin trabajo sólo por haber pedido apoyo espiritual a sus amigos cuando su hija fue reprendida por defender la existencia del infierno.

El arzobispo de Sydney, cardenal George Pell, llamó la atención sobre la persecución y discriminación de la Iglesia católica en occidente.

En una conferencia sobre la intolerancia en la Oxford University Newman Society del pasado mes de marzo, el cardenal Pell dijo que la intolerancia procede “de la nueva y peligrosa tendencia de usar leyes antidiscriminación y de reivindicación de los derechos humanos para atacar el rol de la religión en la vida pública”. “Existen intimidaciones y marginación hacia los cristianos, que pasan en silencio”, afirmó, poniendo como ejemplo los actos de vandalismo contra las comunidades cristianas de California que se opusieron a la ley sobre “matrimonios” del mismo sexo.

“En una democracia sana las personas deberían ser libres de discutir y criticar las decisiones de los demás. La reciprocidad es esencial, pero los laicistas parecen preferir carreteras en un único sentido”, sentenció el arzobispo australiano.

¿Es el cristianismo la religión más perseguida en el mundo? En opinión de monseñor Kurt Koch, obispo de Basilea, Suiza, sí. 80% de las personas que son perseguidas por su religión en todo el mundo, son cristianas, afirma el obispo suizo en un artículo publicado en Il Giornale del Popolo: “Sólo en 2008, de los cerca de 2.200 millones de cristianos, 230 millones ha sufrido discriminaciones, marginaciones, hostilidad permanente e incluso persecución a causa de su fe”, dijo Koch.

Citando el último informe-reporte de Ayuda a la Iglesia Necesitada, el obispo de Basilea recordó que en 25 países los cristianos son maltratados, puestos en prisión o asesinados por su fe. “Es particularmente triste –escribió monseñor Koch– que en nuestros países occidentales esta tragedia ni siquiera la conozcan los propios cristianos. Una razón de este desinterés puede ser el hecho de que mientras los hermanos perseguidos proclaman públicamente su fe, nosotros la hayamos reducido a un asunto privado”.

El presidente de la región de Lombardia, en Italia, Roberto Formigoni, presentó al cristianismo como defensor de la libertad contra los totalitarismos en “Encuentro Madrid 2009” (25.03.2009). En entrevista concedida a Pablo Ginés, del diario La Razón y ForumLibertas.com, Formigoni afirmó que también en Europa “hay una concepción por la cual se supone que la religión ha de ser un hecho privado. A los cristianos, aunque sean seglares, profesionales, no se les deja decir nada sobre política. Y mucho menos si se trata de un Papa o de un obispo”.

La presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, aseveró en su intervención del miércoles 25 de marzo de 2009 en “Encuentro Madrid” que “asistimos a algunos intentos de negar, e incluso atacar, el hecho religioso, siendo el objeto de esos ataques sólo el cristianismo, base de la civilización occidental”.

Refiriéndose a todas estas situaciones anteriormente mencionadas, Giogio Salina, presidente de la Asociación Fundación Europa escribió un artículo (Cf. L´intolleranza nelle instituzioni europee e l´autentico bene comune, ZENIT 27.03.2009) donde recordaba que “sobre todo en Europa es un deporte muy practicado, con comportamientos en verdad escuálidos porque, como reveló con desprecio Stalin en la Conferencia de Yalta, el Papa no tiene ejércitos a su disposición”.

Romano Guardini escribía en su célebre libro El Señor: “Es trágico ver que el mundo, desgarrado por el odio, se une por unos breves instantes contra Jesús”. No es muy difícil reconocer el sesgo de odio a Cristo y a los cristianos que se refleja en mucho de lo aquí enunciado. Lo rescatable de todo esto es que los creyentes se están dando cuenta de esta persecución y no están dispuestos a recluir en la vida privada la belleza de la fe.

martes, mayo 26, 2009

Siete años de eutanasia en Bélgica


El año 2002, Bélgica aprobó una ley de eutanasia siguiendo el ejemplo del país vecino, Holanda. En ambos países siguió un proceso polémico por la firme oposición de algunas autoridades de salud, religiosas y políticas; en los dos casos la ley salió adelante con la oposición de los democristianos.

Siete años es un tiempo razonable para valorar la aplicación de la ley. Recientemente ha realizado ese estudio el catedrático de la Universidad de Hull (Reino Unido) Raphael Cohen-Almagor en un documentado trabajo publicado en la revista Issues in Law & Medicine.

El detallado repaso a los antecedentes históricos y desarrollos normativos, así como a los abusos frecuentes que se han verificado en este tiempo justifica la principal propuesta del Prof. Cohen: frente a quienes piensan que la eutanasia en Bélgica es un asunto ya superado y perfectamente integrado en las prácticas médicas del país, sostiene que es mucho lo que queda por hacer para que la aplicación de la ley no sea fraudulenta. “El gobierno quiere retirar el asunto de la agenda política. Parece pensar que ya han cumplido su trabajo, cuando en la práctica éste no ha hecho más que empezar”.

La exhaustiva investigación combina la reflexión teórica de tipo médico y bioético con decenas de horas de entrevistas y encuestas a los principales médicos del país (tanto partidarios como críticos de la ley); aprovecha igualmente conversaciones, visitas médicas y observaciones de quince años de recorrido por los principales hospitales de Bélgica y de otros países como Inglaterra, EE. UU., Canadá, Holanda, Australia y Nueva Zelanda.

“La mayor parte de los pacientes, de acuerdo con el testimonio de los jefes de Departamento y de los comités éticos, se agarran a la vida a toda costa (…). La mayoría de los que expresan el deseo de morir lo hacen por temor al sufrimiento. Pero, controlado el dolor con la ayuda de los médicos, muchos de los que expresaron ese deseo de morir modifican su punto de vista”.

De ahí que el Prof. Cohen sostenga que cuidados paliativos y eutanasia no pueden ser dos opciones equiparadas a un mismo nivel: “Para la inmensa mayoría de pacientes, los cuidados paliativos tienen precedencia sobre la eutanasia”.

En Bélgica, sin embargo, el recurso a la eutanasia está a la orden del día; a menudo no se ofrecen a los pacientes esas otras alternativas existentes. Desde 2005 varios cientos de farmacias ofrecen “kits de eutanasia” al precio de 60 €: están a disposición de los médicos que los usan para practicar la eutanasia en las casas de sus pacientes.

Médicos, farmacéuticos y personal de salud deben ser cautelosos con ese tipo de sustancias letales: cabe el recurso a la trampa, del que no faltan casos. “Todas las sustancias letales deben constar por escrito y los restos de la medicación utilizada para la eutanasia deberían volver a las mismas farmacias que la vendieron pues, de otro modo, podrían ser utilizadas para matar a otra persona algo que, de hecho, ha ocurrido en Holanda”, explica el profesor de la universidad inglesa.

La aplicación del recurso a la sedación terminal, como variante presuntamente legal del suicidio asistido, parece generalizarse en Bélgicael. Uno de los doctores entrevistados por Cohen estima que en Flandes, la región belga de habla alemana, un 8% de las muertes son provocadas por el fácil recurso a la sedación terminal. Se convierte así, según otro de los doctores citados, en la causa más frecuente de muerte en las unidades de cuidados intensivos.

Parece razonable que se busquen garantías legales que contribuyan a evitar posibles fraudes como los que se intuyen tras los datos anteriores. Entre otras, Cohen propone las siguientes medidas: historial detallado de diagnósticos y pronósticos, tratamientos desarrollados, informes psicológicos de que el paciente no sufre depresión, consentimiento informado del paciente y de sus seres queridos, documentación de las conversaciones entre médico y paciente, informes de los cuidados paliativos ofertados al paciente, mecanismos de monitorización del período de enfermedad, etc. Puede parecer una historia clínica demasiado abultada, pero está en juego el punto final de una vida humana.

Obviamente la formación del médico y el respeto a los códigos deontológicos básicos de la profesión son requisitos inexcusables; “el reto de los médicos, explica Cohen, consiste en usar apropiadamente su influencia sobre los pacientes”. En efecto, “los médicos tienen que ser conscientes del enorme papel que su consejo puede tener sobre el tratamiento elegido por sus pacientes”.

Actualmente, a pesar de quienes prefieren silenciar el debate, se discute en Bélgica acerca de la extensión de la eutanasia a niños y adultos con daños cerebrales, como el cáncer o la demencia. Asumir que la vida de las personas disminuidas no merece la pena ser vivida es el paso siguiente por la pendiente resbaladiza de la eutanasia. Sobre esta última cuestión observa Cohen: “Es responsabilidad de los gobiernos democráticos defender los intereses de los más vulnerables. Espero que el parlamento belga invierta tiempo y realice una meditada reflexión sobre este asunto antes de llegar a conclusiones precipitadas”.


"En el ser humano hay una realidad superior que denominamos espíritu humano" Pe. Manuel Carreira.


De Correo Gallego.es
No es un sacerdote cualquiera. Además de jesuita, el padre Manuel Carreira pertenece al Observatorio Astronómico Vaticano y en su abultado currículum figuran las licenciaturas de Filosofía y Teología, un máster en Física y una tesis sobre los rayos cósmicos. Natural de Vilalba, se instalaba en 1957 en Estados Unidos y no regresaría a España hasta 2007. Ahora que la jubilación se lo permite recorre todo el país impartiendo conferencias sobre el origen del universo y del hombre, máxime coincidiendo con la celebración del Año Internacional de la Astronomía. Ayer recalaba en el Instituto Teológico Compostelano.

_ Supongo que eso de mirar las estrellas es un hobby de infancia...

_ Ya desde niño, con sólo siete u ocho años, me hacía mucha ilusión ver una foto de la Tierra desde fuera y contemplar los cráteres de la Luna... En Bachillerato conseguí construir un telescopio un poco mejor que el de Galileo y por fin pude observar la Luna.

_ ¿Recuerda entonces aquella primera vez que un telescopio cayó en sus manos?

_ Perfectamente. Lo hice yo mismo con el tubo de cartón que pusieron a una falda que mi hermana había llevado a la tintorería. Con la ayuda de un tío que tenía una ferretería lo pinté de negro por dentro. La abuela de uno mis compañeros de juegos se había cambiado de gafas y así conseguí la lente para uno de los extremos. La otra lente era una pequeña lupa que mi madre utilizaba para mirar los bordados. Y con eso logré ver los cráteres de la Luna.

_ ¿Ciencia y religión son dos polos antagónicos?

_ Son dos cosas totalmente distintas. No puede existir conflicto. A veces lo explico con este ejemplo: ¿acaso puede producirse una colisión entre el análisis del Quijote como obra literaria y la mecánica del automóvil? Pues no. La ciencia sólo habla de cómo actúa la materia en una forma que se puede comprobar experimentalmente. Da lugar a medidas y números que se traducen en una ecuación matemática. Pero la ciencia nunca va a hablar de teología. No me puede decir si Dios existe o no. Ni me puede decir si está bien darle un golpe a un vecino. No puede hablar de ética. Ni me puede hablar de arte. Ni siquiera me puede demostrar lo que estoy pensando. Sólo puede demostrar que hay alguna actividad en el cerebro... Son maneras parciales de conocer la realidad total del universo y del hombre. Por eso, los diversos tipos de conocimiento se complementan, no chocan.

_ ¿La ciencia puede contribuir de algún modo a demostrar la existencia de Dios?

_ La ciencia sólo puede hablar de aquello que puede medir. Y ningún experimento sirve para demostrar si Dios existe o no. Lo único que aporta la ciencia es una base sobre la cual la investigación metafísica encuentra razones para decir por qué existe el universo. ¿Tiene alguna finalidad el universo? ¿Qué sentido tiene que exista el ser humano? Esto no lo va a contestar ningún experimento.

_ ¿Cómo define el Big Bang?

_ Es un modo de describir cómo comenzó el universo: en un estado de alta densidad y temperatura, como una gran hoguera. Ya es algo demostrado, indudable, porque las cecinas de aquel fuego se han encontrado.

_ ¿Qué opina de las teorías de Charles Darwin?

_ Son teorías de tipo biológico y, en cuanto afirman que la vida evoluciona, no son discutibles. Es verdad que la vida ha evolucionado, pero muchas veces se introducen puntos de vista filosóficos, incluso del propio Charles Darwin. Decir que, por ejemplo, todo eso ocurre sólo por azar es un punto de vista filosófico. Porque el azar no es una fuerza física y no se puede medir en ningún experimento. Ni se puede poner un número de azar en una ecuación. No es una explicación. Y eso es lo que mucha gente entiende como base para las teorías de Darwin (que el puro azar aclara la evolución). Pues no.

_ Entonces, desde su punto de vista, ¿cuál es el origen del hombre?

_ En el ser humano hay una nueva actividad que no puede atribuirse a la gravedad, ni a la fuerza eléctrica, ni a las fuerzas del núcleo del átomo. Y eso no lo discute nada. Existe una nueva actividad que permite escribir una poesía, hacer una obra de arte o incentivar las relaciones personales entre unos y otros... Todo esto no se puede atribuir ni a la química, ni a la física, ni a la biología. En el ser humano hay una realidad superior que denominamos espíritu humano. Por tanto, la realidad total del hombre no puede deberse a la evolución biológica.

_ ¿Por qué cree que no hay vida en otros planetas?

_ Sólo digo que no hay ningún dato que permita pensar ni que la hay, ni dónde. Cuando se estudian las coincidencias que han tenido que darse en este mundo para que aquí existamos, parece muy difícil que una cosa similar pueda producirse en otro lugar.

_ ¿Hay una especie de orden cósmico que marca el destino?

_ Es que si no lo hay, sería absurdo. Pensar que hay un universo que comenzó hace catorce mil millones de años, que ha evolucionado dando lugar a tantas maravillas y que luego se destruye, sería absurdo.

El misterio pascual, fundamento del don del Espíritu Santo


Les comparto un bello texto de Juan Pablo II sobre el Espíritu Santo.
C
atequesis de su Juan Pablo II durante la audiencia general de los miércoles 10 de junio de 1998

1. Toda la vida de Cristo se realizó en el Espíritu Santo. San Basilio afirma que el Espíritu «fue su compañero inseparable en todo» (De Spiritu Sancto, 16) y nos brinda esta admirable síntesis de la historia de Cristo: «Venida de Cristo: el Espíritu Santo lo precede. Encarnación: el Espíritu Santo está presente. Realización de milagros, gracias y curaciones: por medio del Espíritu Santo. Expulsión de demonios y encadenamiento del demonio: mediante el Espíritu Santo. Perdón de los pecados y unión con Dios: por el Espíritu Santo. Resurrección de los muertos: por virtud del Espíritu Santo» (ib., 19).

Después de meditar en el bautismo de Jesús y en su misión, realizada con la fuerza del Espíritu, queremos ahora reflexionar sobre la revelación del Espíritu en la «hora» suprema de Jesús, la hora de su muerte y resurrección.

2. La presencia del Espíritu Santo en el momento de la muerte de Jesús se supone ya por el simple hecho de que en la cruz muere en su naturaleza humana el Hijo de Dios. Si «unus de Trinitate passus es» (DS 401), es decir «si quien sufrió es una Persona de la Trinidad», en su pasión se halla presente toda la Trinidad y, por consiguiente, también el Padre y el Espíritu Santo.

Ahora bien, debemos preguntarnos: ¿cuál fue precisamente el papel del Espíritu en la hora suprema de Jesús? Sólo se puede responder a esta pregunta si se comprende el misterio de la redención como misterio de amor.

El pecado, que es rebelión de la creatura frente al Creador, había interrumpido el diálogo de amor entre Dios y sus hijos.

Con la encarnación del Hijo unigénito, Dios manifiesta a la humanidad pecadora su amor fiel y apasionado, hasta el punto de hacerse vulnerable en Jesús. El pecado, por su parte, expresa en el Gólgota su naturaleza de «atentado contra Dios», de forma que cada vez que los hombres vuelven a pecar gravemente, como dice la carta a los Hebreos, «crucifican por su parte de nuevo al Hijo de Dios y le exponen a pública infamia. (Hb 6, 6).

Al entregar a su Hijo por nuestros pecados, Dios nos revela que su designio de amor precede a todos nuestros méritos y supera abundantemente cualquier infidelidad nuestra. «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados» (1 Jn 4, 10).

3. La pasión y muerte de Jesús es un misterio inefable de amor, en el que se hallan implicadas las tres Personas divinas. El Padre tiene la iniciativa absoluta y gratuita: es el quien ama primero y, al entregar a su Hijo a nuestras manos homicidas, expone su bien más querido. Él, como dice san Pablo, «no perdonó a su propio Hijo», es decir no lo conservó para sí como un tesoro, antes bien «lo entregó por todos nosotros» (Rm 8, 32).

El Hijo comparte plenamente el amor del Padre y su proyecto de salvación: «se entregó a sí mismo por nuestros pecados, (...) según la voluntad de nuestro Dios y Padre» (Ga 1, 4).

¿Y el Espíritu Santo? Al igual que dentro de la vida trinitaria, también en esta circulación de amor que se realiza entre el Padre y el Hijo en el misterio del Gólgota, el Espíritu Santo es la Persona-Amor, en la que convergen el amor del Padre y el del Hijo.

La carta a los Hebreos, desarrollando la imagen del sacrificio, precisa que Jesús se ofreció «con un Espíritu eterno» (Hb 9, 14). En la encíclica Dominum et vivificantem expliqué que en ese pasaje «Espíritu eterno» se refiere precisamente al Espíritu Santo: como el fuego consumaba las víctimas de los antiguos sacrificios rituales, así también «el Espíritu Santo actuó de manera especial en esta autodonación absoluta del Hijo del hombre, para transformar el sufrimiento en amor redentor» (n. 40). «El Espíritu Santo, como amor y don, desciende, en cierto modo, al centro mismo del sacrificio, que se ofrece en la cruz. Refiriéndonos a la tradición bíblica, podemos decir: él consuma este sacrificio con el fuego del amor, que une al Hijo con el Padre en la comunión trinitaria. Y, dado que el sacrificio de la cruz es un acto propio de Cristo, también en este sacrificio él "recibe" el Espíritu Santo» (ib., 41).

Con razón, en la liturgia romana, el sacerdote, antes de la comunión, ora con estas significativas palabras: «Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que, por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo, diste con tu muerte la vida al mundo...».

4. La historia de Jesús no acaba con la muerte, sino que se abre a la vida gloriosa de la Pascua. «Por su resurrección de entre los muertos, Jesucristo nuestro Señor fue constituido Hijo de Dios con poder según el Espíritu de santidad» (cf. Rm 1 4).

La Resurrección es la culminación de la Encarnación, y también ella, como la generación del Hijo en el mundo, se realiza «por obra del Espíritu Santo». «Nosotros —afirma san Pablo en Antioquia de Pisidia— os anunciamos la buena nueva de que la promesa hecha a los padres Dios la ha cumplido en nosotros los hijos, al resucitar a Jesús, como está escrito en los salmos: "Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy"» (Hch 13, 32-33).

El don del Espíritu que el Hijo recibe en plenitud la mañana de Pascua es derramado por él en gran abundancia sobre la Iglesia. A sus discípulos, reunidos en el cenáculo, Jesús les dice: «Recibid el Espíritu Santo» (Jn 20, 22) y lo da «a través de las heridas de su crucifixión: "Les mostró las manos y el costado"» (Dominum et vivificantem, 24). La misión salvífica de Jesús se resume y se cumple en la donación del Espíritu Santo a los hombres, para llevarlos nuevamente al Padre.

5. Si la gran obra del Espíritu Santo es la Pascua del Señor Jesús, misterio de sufrimiento y de gloria, también los discípulos de Cristo, por el don del Espíritu, pueden sufrir con amor y convertir la cruz en el camino a la luz: «per crucem ad lucem». El Espíritu del Hijo nos da la gracia de tener los mismos sentimientos de Cristo y amar como él amó, hasta dar la vida por los hermanos: «El dio su vida por nosotros, y también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos» (1 Jn 3, 16).

Al darnos su Espíritu, Cristo entra en nuestra vida, para que cada uno de nosotros pueda decir como san Pablo: «Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (Gá 2, 20). Toda la vida se transforma así en una continua Pascua, un paso incesante de la muerte a la vida hasta la última Pascua, cuando pasaremos también nosotros con Jesús y como Jesús «de este mundo al Padre» (Jn 13, 1). En efecto, como afirma san Ireneo de Lyon, «los que han recibido y tienen el Espíritu de Dios son llevados al Verbo, es decir, al Hijo, y el Hijo los acoge y los presenta al Padre, y el Padre les da la incorruptibilidad» (Demonstr. Ap., 7).

lunes, mayo 25, 2009

La nueva ley del aborto de España será la única en Europa que no da a la mujer la posibilidad de asesoramiento previo


El documento ha sido elaborado, a partir del anteproyecto aprobado por el Consejo de Ministros y en comparación con el resto de normativas de la UE, por tres juristas: Pablo Nuevo, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Abat Oliba-CEU de Barcelona, en colaboración con José Luis Requero, magistrado de la Audiencia Nacional, y Cárlos Pérez del Valle, magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona.

Un dato llamativo es que la ley española es la única que prevé entregar “en sobre cerrado” a la paciente la información sobre las alternativas a la interrupción del embarazo. En el resto de los países se prevé una entervista con personal especializado, asegura el informe, encargado por Derecho a Vivir. Además, la nueva ley será la única, a excepción de la sueca, que no incluirá la obligación de aportar “información objetiva acerca de los riesgos médicos y de las consecuencias derivadas del aborto”.

La ley del aborto que pretende aprobar el Gobierno será la única que «deja completamente sola a la mujer que pasa por un momento difícil, consecuencia de un embarazo imprevisto». Es una de las conclusiones de un nuevo informe jurídico de legislación europea comparada que se presentará esta semana en Madrid y a cuyo contenido ha tenido acceso este periódico (la razón.es).

Por otro lado, el documento asegura que el anteproyecto, elaborado por Igualdad, «discrimina expresamente» a los profesionales sanitarios contrarios al aborto. Y lo hace, a juicio de los tres juristas, en los casos de enfermedad grave del feto. En estos supuestos, que no implicarían incompatibilidad con la vida, pero sí con «una vida digna», según los partidarios de la ley, sería un comité clínico el que decidiera si permite o no la interrupción del embarazo. Y el anteproyecto señala que en ningún caso podrán formar parte de estos comités los profesionales que con anterioridad hubieran expresado su oposición al aborto. Esta medida, además de discriminatoria, provocará, según el informe, que la paciente reciba información «parcial y sesgada, que la orientará hacia el aborto».

Asimismo, el informe indica que, entre los países europeos que tienen una ley de plazos, las 14 semanas de la futura legislación española sólo serían superadas por las normas de Suecia y Países Bajos.

El informe concluye que es «insólito» hallar una regulación con los aspectos más permisivos de todas, pero no con las garantías de las demás legislaciones.

Contradicciones
- La ley prevé dar a las pacientes información sobre las alternativas al aborto, pero no sobre los riesgos sanitarios de la intervención.

- La información se entregará en sobre cerrado, pero ningún profesional asesorará a la mujer que se plantee abortar.


- Habrá comités clínicos para decidir sobre abortos fuera de plazo, pero no podrán formar parte de ellos los médicos contrarios a la interrupción del embarazo.

Siguiendo a San Benito: oración, trabajo, cultura

Homilía de Benedicto XVI en la misa presidida en Cassino

CASSINO, lunes 25 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que pronunció Benedicto XVI este domingo al presidir la celebración eucarística en la Plaza Miranda, que a partir de ese día tomaba el nombre de Plaza Benedicto XVI, en la ciudad italiana de Cassino.

* * *

Queridos hermanos y hermanas:

"Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra" (Hechos 1, 8). Con estas palabras, Jesús se despide de los apóstoles, como hemos escuchado en la primera lectura. Inmediatamente después, el autor sagrado añade que "fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos" (Hechos 1, 9). Es el misterio de la Ascensión que hoy celebramos solemnemente. Pero, ¿qué nos quiere comunicar la Biblia y la liturgia al decir que Jesús "fue levantando"? No se comprende el sentido de esta expresión a partir de un solo texto, ni siquiera de un solo libro del Nuevo Testamento, sino en la escucha atenta de toda la Sagrada Escritura. La utilización del verbo "elevar" tiene origen en el Antiguo Testamento, y se refiere a la toma de posesión de la realeza. La Ascensión de Cristo significa, por tanto, en primer lugar, la entronización del Hijo del hombre, crucificado y resucitado en la realeza de Dios sobre el mundo.

Pero hay un sentido más profundo, que no se percibe en un primer momento. En la página de los Hechos de los Apóstoles, se dice ante todo que Jesús "fue levantado" (v. 9), y después se añade que "ha sido llevado" (v. 11). No se describe el acontecimiento como un viaje hacia lo alto, sino más bien como una acción de la potencia de Dios, que introduce a Jesús en el espacio divino. La presencia de la nube que "le ocultó a sus ojos" (v. 9), hace referencia a una antiquísima imagen de la teología del Antiguo Testamento, y enmarca la narración de la Ascensión en la historia de Dios con Israel, desde la nube del Sinaí y encima de la tienda de la alianza en el desierto, hasta la nube luminosa sobre el monte de la Transfiguración. Presentar al Señor envuelto en la nube evoca, en definitiva, el mismo misterio expresado por el simbolismo de "sentarse a la diestra de Dios".

En Cristo, ascendido al cielo, el ser humano ha entrado de una nueva e inaudita forma en la intimidad de Dios; el hombre encuentra para siempre espacio en Dios. El "cielo" no indica un lugar sobre las estrellas, sino algo mucho más intrépido y sublime: indica a Cristo mismo, la Persona divina que acoge plenamente y para siempre a la humanidad. Aquél en el que Dios y hombre están para siempre inseparablemente unidos. Y nosotros nos acercamos al cielo, es más, entramos en el cielo, en la medida en que nos acercamos a Jesús y entramos en comunión con Él. Por lo tanto, la solemnidad de la Ascensión nos invita a una comunión profunda con Jesús muerto y resucitado, invisiblemente presente en la vida de cada uno de nosotros.

Desde esta perspectiva, comprendemos por qué el evangelista Lucas afirma que, después de la Ascensión, los discípulos volvieron a Jerusalén "con gran gozo" (24, 52). La causa de su gozo consiste en que lo que había sucedido no había sido, en realidad, un alejamiento: es más, en ese momento tenían la certeza de que el Crucificado-Resucitado estaba vivo, y en Él se habían abierto para siempre las puertas de la vida eterna a la humanidad. En otras palabras, su Ascensión no implicaba la ausencia temporal del mundo, sino más bien inauguraba la nueva, definitiva e insuprimible forma de su presencia, en virtud de su participación en la potencia real de Dios. A los discípulos, llenos de intrepidez por la potencia del Espíritu Santo, les corresponderá hacer perceptible su presencia con el testimonio, la predicación y el compromiso misionero. La solemnidad de la Ascensión debería llenarnos también a nosotros de serenidad y entusiasmo, tal y como les sucedió a los apóstoles, que se fueron del Monte de los Olivos "con gran gozo". Al igual que ellos, también nosotros, acogiendo la invitación de los "dos hombres vestidos de blanco", no tenemos que quedarnos mirando al cielo, sino que, bajo la guía del Espíritu Santo, tenemos que ir por doquier y proclamar el anuncio salvífico de la muerte y la resurrección de Cristo. Nos acompañan y nos consuelan sus mismas palabras, con las que concluye el Evangelio según san Mateo: "Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mateo 28,19).

Queridos hermanos y hermanas: el carácter histórico del misterio de la resurrección y de la ascensión de Cristo nos ayuda a reconocer y a comprender la condición trascendente y escatológica de la Iglesia, que no ha nacido ni vive para sustituir la ausencia de su Señor "desaparecido", sino que más bien encuentra su razón de ser y su misión en la invisible presencia de Jesús, que actúa con la potencia de su Espíritu. En otras palabras, podríamos decir que la Iglesia no desempeña la función de preparar el regreso de un Jesús "ausente", sino que por el contrario vive y actúa para proclamar la "presencia gloriosa" de manera histórica y existencial. Desde el día de la Ascensión, cada comunidad cristiana avanza en su camino terreno hacia el cumplimiento de las promesas mesiánicas, alimentada por la Palabra de Dios y por el Cuerpo y la Sangre de su Señor. Esta es la condición de la Iglesia --recuerda el Concilio Vaticano II--, que "va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, anunciando la cruz y la muerte del Señor, hasta que Él venga" (Lumen gentium, 8).

Hermanos y hermanas de esta querida comunidad diocesana: la solemnidad de hoy nos exhorta a fortalecer nuestra fe en la presencia real de Jesús; sin Él no podemos hacer nada eficaz en nuestra vida y en nuestro apostolado. Es Él, como recuerda el apóstol Pablo en la segunda lectura, quien "dio a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros, para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo", es decir, la Iglesia. Y esto para que "lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios", siendo la vocación de todos formar "un solo cuerpo y un solo espíritu, como una sola es la esperanza a la que hemos sido llamados" (Efesios 4, 11-13. 14). En esta perspectiva se enmarca mi visita de hoy que, como ha recordado vuestro pastor, tiene el objetivo de alentaros a "construir, cimentar y volver a edificar" constantemente vuestra comunidad diocesana sobre Cristo. ¿Cómo? Lo indica el mismo san Benito, quien recomienda en su Regla no anteponer nada a Cristo: "Christo nihil omnino praeponere" (LXII,11).

Doy, por tanto, gracias a Dios por el bien que está realizando vuestra comunidad bajo la guía de su pastor, el padre abad dom Pietro Vittorelli, a quien saludo con afecto y agradezco por las amables palabras que me ha dirigido en nombre de todos. Con él, saludo a la comunidad monástica, los obispos, los sacerdotes, los religiosos y las religiosas presentes. Saludo a las autoridades civiles y militares, en primer lugar, al alcalde, a quien le doy las gracias por las palabras de bienvenida , con las que me ha acogido al llegar a esta plaza Miranda, que a partir de hoy llevará mi nombre. Saludo a los catequistas, a los agentes pastorales, a los jóvenes y a quienes difunden el Evangelio en esta tierra llena de historia, que experimentó durante la segunda guerra mundial momentos de gran sufrimiento. Son testigos silenciosos los numerosos cementerios que rodean vuestra ciudad, entre los que recuerdo en particular el polaco, el alemán y el de la Commonwealth. Mi saludo se extiende, por último, a todos los habitantes de Cassino y de las localidades cercanas: a cada uno, en especial a los enfermos y los que sufren, les aseguro mi afecto y mi oración.

Queridos hermanos y hermanas: escuchamos el eco en nuestra celebración del llamamiento de san Benito a mantener el corazón en Cristo, a no anteponer nada a Él. Esto no nos distrae, por el contrario, nos lleva a comprometernos aún más por construir una sociedad en la que la solidaridad se exprese con signos concretos. Pero, ¿cómo? La espiritualidad benedictina, que conocéis muy bien, propone un programa evangélico sintetizado en la máxima: ora et labora et lege, la oración, el trabajo, la cultura. Ante todo la oración, que es la herencia más bella dejada por san Benito a los monjes, pero también a vuestra Iglesia particular: a vuestro clero, en gran parte formado en el seminario diocesano, durante siglos acogido en la misma Abadía de Montecassino, a los seminaristas, a los numerosos educadores de las escuelas y de los centros recreativos juveniles benedictinos y de vuestras parroquias, a todos los que vivís en esta tierra. Al elevar la mirada desde todo pueblo y barrio de la diócesis, podéis admirar esa referencia constante al cielo que es el monasterio de Montecassino, al que subís cada año en procesión en la vigilia de Pentecostés. La oración, a la que invita a los monjes cada mañana la campana de san Benito con sus graves tañidos, es la senda silenciosa que nos lleva directamente al corazón de Dios; es la respiración del alma que nos vuelve a dar paz en las tempestades de la vida. Además, siguiendo la enseñanza de san Benito, los monjes siempre han cultivado un amor especial por la Palabra de Dios en la lectio divina, que se ha convertido hoy en patrimonio común de muchos. Sé que vuestra Iglesia diocesana, asumiendo las indicaciones de la Conferencia Episcopal Italiana, dedica una gran atención a la profundización bíblica, es más, ha inaugurado un itinerario de estudio de las Sagradas Escrituras, consagrado este año al evangelista Marcos y que continuará en los próximos cuatro años para concluir, si Dios quiere, con una peregrinación diocesana a Tierra Santa. Que la escucha de la Palabra divina alimente vuestra oración y os haga profetas de verdad y amor en un compromiso conjunto de evangelización y promoción humana.

Otro punto básico de la espiritualidad benedictina es el trabajo. Humanizar el mundo laboral es algo típico del alma del monaquismo, y es también el esfuerzo de vuestra comunidad, que trata de estar al lado de los numerosos trabajadores de la gran industria presente en Cassino y de las empresas a ella ligadas. Sé que la situación de muchos obreros es sumamente crítica. Expreso mi solidaridad a quienes viven en una precariedad preocupante, a los trabajadores en el paro o incluso despedidos. Que la herida del desempleo, que aflige a este territorio, lleve a los responsables de la cosa pública, a los empresarios, y a cuantos tienen la posibilidad a buscar soluciones válidas, con la contribución de todos, a la crisis laboral, creando nuevos puestos de trabajo para salvaguardar a las familias. En este sentido, ¿cómo no recordar que la familia tiene hoy necesidad urgente de ser tutelada de una manera mejor, pues está fuertemente amenazada en las mismas raíces de su institución? Pienso en los jóvenes a quienes les cuesta encontrar una actividad laboral digna que les permita crear una familia. A ellos quisiera decirles: ¡no os desalentéis, queridos amigos, la Iglesia no os abandona! Sé que 25 jóvenes de vuestra diócesis participaron en la Jornada Mundial de las Juventud en Sydney: gracias a las riquezas de esta extraordinaria experiencia espiritual, sed levadura evangélica entre vuestros amigos y coetáneos; con la fuerza del Espíritu Santo, ¡sed los nuevos misioneros en esta tierra de san Benito!

Por último, pertenece a vuestra tradición también al atención por el mundo de la cultura y de la educación. El famoso Archivo y la Biblioteca de Montecassino recogen innumerables testimonios del compromiso de hombres y mujeres que han meditado y buscado cómo mejorar la vida espiritual y material del hombre. En vuestra Abadía, se toca con la mano el "quaerere Deum", es decir, el hecho de que la cultura europea ha sido la búsqueda de Dios y la disponibilidad para escucharle. Y esto también es válido en nuestro tiempo. Sé que estáis trabajando con este espíritu en la Universidad y en las escuelas, para que se conviertan en laboratorios de conocimiento, de investigación, de pasión por el futuro de las nuevas generaciones. Sé también que, en preparación a esta visita mía, habéis celebrado recientemente un congreso sobre el tema de la educación para pedir a todos que transmitan con viva determinación a los jóvenes los valores irrenunciables de nuestro patrimonio humano y cristiano. En el actual esfuerzo cultural orientado a crear un nuevo humanismo, fieles a la tradición benedictina, pretendéis justamente subrayar también la atención por el hombre frágil, débil, por las personas discapacitadas y los inmigrantes. Y os doy las gracias por darme la posibilidad de inaugurar hoy la "Casa de la caridad", donde se construye con los hechos una cultura atenta a la vida.

Queridos hermanos y hermanas: no es difícil percibir que vuestra comunidad, esta porción de Iglesia que vive alrededor de Montecassino, es heredera y depositaria de la misión, impregnada por el espíritu de san Benito, de proclamar que en nuestra vida nadie ni nada deben quitar a Jesús el primer puesto; la misión de construir, en el nombre de Cristo, una nueva humanidad caracterizada por la acogida y la ayuda a los más débiles. Que os ayude y acompañe vuestro santo patriarca, con santa Escolástica, su hermana; que os protejan los santos patronos y sobre todo María, Madre de la Iglesia y Estrella de nuestra esperanza. ¡Amén!

[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina



La Cientología va a juicio en Francia

De: BBC de Londres

La polémica Iglesia de la Cientología enfrenta desde este lunes un juicio en Francia por presunto fraude organizado.

El proceso se basa en la denuncia de una ex integrante del culto, que alegó haber sido presionada para pagar grandes sumas de dinero a la organización.

Se espera que el proceso dure dos semanas y, de resultar culpable, la iglesia fundada por el autor de ciencia ficción estadounidense Ron Hubbard podría tener que disolver sus principales estructuras en Francia, donde asegura contar con unos 20.000 fieles.

Asimismo, podría tratarse de la primera vez que la Cientología esté prohibida en Europa.

La cara visible de la organización la proporcionan dos actores famosos, John Travolta y Tom Cruise, y numerosos fieles que, en las principales arterias de varias ciudades europeas, tratan de atraer a los transeúntes para que se sometan a una prueba de personalidad.

Con una clara retórica mística, esta organización propone el "estudio de la verdad" y el manejo del espíritu en relación con sí mismo, con los otros y con la totalidad de la vida. Para sus detractores, es un secta cuyo objetivo es la manipulación mental de sus seguidores.

Sin ahorros

La querellante en el juicio que se inicia en París asegura que miembros de la Cientología le ofrecieron la prueba de personalidad de forma gratuita, pero que terminó gastando todos sus ahorros en libros, medicamentos y un E-meter, un aparato electrónico que presuntamente mide el estado mental de las personas y forma parte de la parafernalia del culto.

Por su parte, los representantes de la iglesia aseguran que no es culpa de la organización que algunos de sus miembros busquen ocasionalmente ganancias personales.

Según el corresponsal de la BBC en París, Hugh Schofield, las autoridades francesas no han ocultado su desagrado hacia la Cientología.

En Francia, este grupo es considerado oficialmente como una secta y no es la primera vez que tiene problemas con la ley.

De hecho, el juicio que comienza este lunes reitera los términos de otro proceso que el culto enfrentó en 2002 por fraude y falsa publicidad en sus esfuerzos para reclutar y mantener a sus miembros.

Según el juez Jean Christophe Hullin, quien instruye la causa, la Cientología ha engañado a las partes civiles "con su recurso sistemático a tests de personalidad desprovistos de todo valor científico (...) con el único objetivo de vender sus servicios o diversos productos".

Por su parte, la Cientología se defiende y aduce que el gobierno de París trata de destruir su religión.

En el pasado, este culto presentó una queja a Naciones Unidas en contra de Francia por "violación de los derechos humanos".

Les pongo un video de propaganda de la Cientología que se puede ver en You Tube. Es muy interesante ver cómo ellos se pesentan a sí mismos. Literalmente se consideran una especie de religión espiritual laica. Es algo difícil de tragar. Todo envuelto en una verborrea espiritualista. Y ¿Dios cómo queda en todo esto?...Dios no queda o mejor dicho queda en nada.



Galileo no estuvo en la cárcel ni murió en la hoguera

Entrevista con monseñor Melchor Sánchez de Toca, subsecretario del Consejo Pontificio para la Cultura

ROMA, viernes, 22 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- La Organización de las Naciones Unidas declaró el año 2009 como el Año de la Astronomía, debido a la conmemoración del cuarto centenario del nacimiento del telescopio por obra de Galileo. ¿Por qué algunos organismos de la Santa Sede se unen a esta celebración si condenó al famoso astrónomo?

Por este motivo, Galileo Galilei es visto hoy como un "santo laico", como un "mártir de la ciencia" y a la Iglesia como la "gran inquisidora" de este genio de la astronomía.

El caso de Galileo es mencionado también en el libro "Ángeles y Demonios" de Dan Brown cuya película fue estrenada a nivel mundial el pasado 13 de mayo.

ZENIT habla hablado con monseñor Melchor Sánchez de Toca, subsecretario del Consejo Pontificio para la Cultura y coautor del libro "Galileo y el Vaticano", sobre aquellos mitos así como las verdades históricas del juicio que la Iglesia realizó a este controvertido personaje.

--Hablemos un poco de las leyendas negras de Galileo...

--Monseñor Sánchez de Toca: El pasado 9 de mayo estaba dando una conferencia sobre Galileo en Toledo, España, a un auditorio formado principalmente por seminaristas e investigadores católicos y comenzaba diciéndoles que muchos se sorprenden al descubrir que Galileo no fue quemado en la hoguera ni fue torturado, ni estuvo en prisión. Al terminar la conferencia uno de los asistentes me dijo: "yo soy uno de esos, yo siempre pensé que Galileo había muerto en la hoguera".

Lo curioso del caso es que en realidad nadie se lo dijo ni probablemente lo ha leído. Simplemente es lo que él se imaginaba. Eso demuestra la fuerza tan grande que tiene el mito que se ha construido en torno a Galileo. Como decía Juan Pablo II, la verdad histórica de los hechos está muy lejos de la imagen que se ha creado posteriormente en torno a Galileo. Todo el mundo está convencido de que Galileo fue maltratado, condenado, torturado, declarado hereje, pero no es así.

Por poner un ejemplo muy reciente, el libro de Dan Brown "Angeles y Demonios" tiene un pequeño diálogo a propósito de Galileo al que presenta como un miembro de la secta de los Illuminati y contiene una sarta de errores históricos de bulto junto a otras cosas que son correctas.

--¿Podemos hablar de esos errores históricos de "Ángeles y Demonios" con respecto al tema de Galileo?

--Monseñor Sánchez de Toca: En realidad el libro se refiere a estereotipos que están muy difundidos. El problema de fondo de este libro es la mezcla de ideas filosóficas y científicas. La trama viene a decir que el profesor y sacerdote Leonardo Vetra es asesinado por una secta porque ha descubierto el modo de hacer compatible la fe y la ciencia, más aún, dice que la física es el verdadero camino hacia Dios. Estas son ideas que se difunden mucho, porque ha conseguido en el laboratorio crear materia de la nada. Eso es un absurdo filosóficamente hablando. Físicamente es imposible lo que propone, porque de la nada no sale nada. Se puede crear materia a partir del vacío, pero el vacío no es la nada, el vacío es, mientras que la nada no es. Es un principio filosófico elemental.

Esta tesis dice que la física representa un camino mejor y más seguro para llegar a Dios. Luego, respecto Galileo, en concreto, presenta el estereotipo habitual, según el cual, fue condenado por haber demostrado el movimiento de la tierra. No. Galileo no demostró nada. Es la pieza que faltaba en su argumentación.

Galileo decía, y en esto estaban de acuerdo sus jueces, que no puede haber contradicción entre el libro de la Biblia y el libro de la naturaleza, porque uno y otro proceden del mismo autor. El libro de la Biblia, inspirado por Dios y la naturaleza observantísima ejecutora de sus órdenes. Si tienen el mismo autor no puede haber contradicción. Cuando surge una aparente contradicción significa que estamos leyendo mal uno de los dos libros y él dice: es más fácil que seamos nosotros los que nos equivocamos al leer el libro de la Biblia, porque el sentido de las palabras de la Biblia a veces es recóndito y hay que trabajar para sacarlo, que equivocarse al leer el libro de la naturaleza, porque la naturaleza no se equivoca.

Una verdad natural, científicamente demostrada, tiene una fuerza mayor que la interpretación que yo doy del libro de la Biblia. Por lo tanto, dice él, que en presencia de una verdad científica demostrada, tendré que corregir el modo de interpretar la Biblia. La Biblia no se equivoca, pero quienes la interpretan se equivocan. Un criterio clarísimo compartido por sus jueces y por todo el mundo.

El Concilio de Trento, por otra parte, lo que decía es que, en la lectura de la Biblia, había que seguir la interpretación literal de la Biblia y el consenso unánime de los padres de la Iglesia, a menos que hubiese una verdad demostrada que nos permitiese hacer una lectura espiritual o alegórica. El criterio era muy claro: lo que ocurre es que Galileo pensó que estaba a punto de conseguir la demostración del movimiento de la tierra. Una cosa es estar convencido de que la tierra se mueve y otra cosa es demostrar que la tierra se mueve. Galileo nunca demostró que la tierra se movía. Estaba convencido de ello y hoy sabemos que tenía razón, pero sus jueces le decían que no veían por qué tenían que cambiar el modo de interpretar la Biblia, sobre todo cuando el sentido común me dice lo contrario, sin una prueba definitiva. Los jueces de Galileo adoptaron una posición prudencial. Galileo fue más allá. ¿Cuál fue el error de los jueces de Galileo? Deberían haberse abstenido de condenarle.

--¿Cómo fue en realidad el juicio a Galileo?

--Monseñor Sanchez de Toca: Fundamentalmente Galileo fue procesado en 1633 por haber violado una disposición que se le hizo en 1616. La disposición de 1616, que Galileo no cumplió, le prohibía enseñar el copenicanismo, es decir, la doctrina que dice que el sol está en el centro y la tierra se mueve alrededor.

Galileo pensó que la prohibición no era tan rígida, sobre todo después de la elección del Papa Urbano VIII y publicó un libro en el que, bajo la apariencia de un diálogo en el que se exponen los argumentos a favor y en contra, tanto del sistema tolemaico como del copernicano, en realidad se escondía una apología descarada del sistema copernicano. No sólo esto, que era ya una violación de la prohibición que se le había hecho sino que además consiguió fraudulentamente el imprimatur, engañó a quien lo concedió diciendo que era una exposición imparcial, pero no era nada imparcial. Por este motivo fue acusado y por lo tanto, sometido a procesos, es decir, sometido a un proceso disciplinar.

Galileo nunca fue condenado como hereje, ni tampoco el copernicanismo fue declarado como herético. Simplemente fue declarado contrario a la Escritura porque sobre la base de las pruebas que existían entonces era posible demostrar el movimiento de la tierra y, por lo tanto, decir que la tierra se movía parecía ir contra la Escritura. Era muy significativo que en 1616 un grupo de expertos declaró que la doctrina, según la cual, la tierra se mueve alrededor del sol era absurda y eso se entiende perfectamente en el contexto de la época, porque no se podía demostrar y el sentido común decía que el sol se pone y sale.

Sin una física como la de Newton, sin una prueba óptica como el movimiento de la tierra, la cosa parecía absurda.

Nosotros hemos crecido desde pequeñitos viendo modelos e imágenes del sistema solar, pero el hecho es que nadie ha visto la tierra moverse alrededor del sol, ni siquiera un astronauta. Tenemos pruebas ópticas del movimiento de la tierra pero nadie ha visto la tierra moverse. Por eso nos parece que la actitud de los que condenaron a Galileo es exagerada pero en realidad responde a una lógica.

--Y responde no solamente a lo que pensaba la Iglesia sino la sociedad en general...

--Monseñor Sánchez de Toca: Naturalmente. El copernicanismo encontró una gran oposición principalmente en las universidades. Tuvo una aceptación muy gradual y la oposición no fue sólo en la Iglesia católica. También las iglesias protestantes se opusieron a Copérnico. Y todavía, en 1670, la universidad de Upsala, en Suecia, condenó a un estudiante porque había defendido las tesis copernicanas.

--¿Cuáles fueron los errores que cometió la Iglesia en su juicio a Galileo? ¿Qué se concluyó en el trabajo hecho por la comisión que creó Juan Pablo II en 1981 para estudiar el caso de Galileo?

--Monseñor Sánchez de Toca: Esto lo expresó muy bien en cardenal Paul Poupard en el discurso al finalizar el trabajo de esta comisión, cuando con estas palabras --que en el discurso parecen subrayadas-- destacó su juicio sobre lo que sucedió: "En aquella coyuntura histórico-cultural, la de Galileo, muy alejada de la nuestra, los jueces de Galileo, incapaces de disociar la fe de una cosmología milenaria, creyeron que adoptar la revolución copernicana, que por lo demás no estaba todavía aprobada definitivamente, podía quebrar la tradición católica y que era su deber prohibir la enseñanza".

"Este error subjetivo de juicio, tan claro hoy para nosotros, les condujo a una medida disciplinaria a causa de la cual Galileo debió haber sufrido mucho. Es preciso reconocer estos errores tal como lo habéis pedido Santo Padre".

Los jueces de Galileo se equivocaron no solamente porque hoy sabemos que la tierra se mueve, pero en aquel tiempo no era posible saberlo. Por otra parte la historia de la humanidad ha estado llena de locos que afirmaban cosas sorprendentes y después se revelaron falsas, hoy nadie se acuerda de su nombre. Si Galileo hubiese propuesto una teoría diferente, hoy nadie se acordaría de él. Este fue el primer error objetivo.

Además, el cardenal Poupard habla de un error subjetivo. ¿Cuál fue? Creyeron que debían prohibir una enseñanza científica por temor a sus consecuencias. Pensaron que permitir la enseñanza de una doctrina científica, que no estaba aprobada, podía poner en peligro el edificio de la fe católica y sobretodo la fe de la gente sencilla. Y creyeron que era su deber prohibir esta enseñanza.

Hoy sabemos que prohibir la enseñanza de una doctrina científica es un error. No le toca a la Iglesia decir si está probada científicamente o no. Le corresponde a la ciencia. Galileo lo que pedía es que la Iglesia no condenara el copernicanismo, no tanto por miedo a su propia carrera profesional sino porque después, si se demostraba que la tierra se movía alrededor del sol, la Iglesia se vería en una situación muy difícil y haría el ridículo ante los protestantes y Galileo quería evitar esto, porque era un hombre católico sincero. Y decía además: "Si hoy se condena como herética una doctrina científica como es que la tierra se mueve alrededor del sol. ¿qué sucederá el día que la tierra demuestre que se mueve alrededor del sol? ¿Habrá que declarar heréticos entonces a los que sostienen que la tierra está en el centro?". Eso es lo que estaba en juego, es mucho más complejo de lo que se suele decir.

--¿En qué consistió el castigo a Galileo?

--Monseñor Sánchez de Toca: Dijeron que Galileo había sido hallado vehementemente sospechoso de herejía, pero no lo declararon hereje. Le pidieron abjurar para disipar toda duda. Galileo abjuró. Dijo que él no había defendido ni defendió nunca el copernicanismo. Se condenaba al índice de libros prohibidos su obra "El diálogo", se le imponía una penitencia saludable que consistía en recitar una vez a la semana los siete salmos penitenciales. Su hija se ofreció a hacerlo en lugar de él, y esto fue lo más humillante, se debía enviar una copia de la sentencia y de la abjuración a todas las nunciaturas en Europa. Se le condenó a prisión en arresto domiciliario. Es decir, digamos que la condena objetivamente no fue muy grande. No estuvo en la cárcel ni un solo momento, en atención a su fama, a su edad, y a la consideración que tenía fue tratado siempre con gran veneración.

--¿Quién empezó a difundir la leyenda negra de que Galileo fue quemado en la hoguera?

--Monseñor Sánchez de Toca: Esto es lo bueno, nadie lo ha dicho pero todo el mundo lo cree. Probablemente porque se sobreponen las imágenes de Galileo y de Giordano Bruno. En todo caso el mito de Galileo nace con la Ilustración, que convierte a Galileo en una especie de abanderado del libre pensamiento en contra del oscurantismo de la Iglesia, a un mártir de la ciencia y del progreso.

Galileo en realidad, y esto es lo que sorprende a muchos, no sólo es que no fuese quemado ni torturado sino que además fue católico y fue creyente toda su vida. No hay en él el mínimo rastro de libre pensador. No fue un católico ejemplar, es cierto y hay momentos de su vida poco edificantes, pero en ningún momento reniega de su pertenencia a la Iglesia. Es más, siente el deber de defenderla ante el ridículo que pudiera hacer ante algunos protestantes.

Él lo dice, exagerando como hace siempre él, en una carta a un noble francés: "otros pueden haber hablado más píamente y más doctamente pero ninguno más lleno de celo por el honor y la reputación de la Santa Madre Iglesia de lo que he escrito yo". Es exagerado pero en cualquier caso demuestra que es verdad.

--¿Tuvo dos hijas monjas?

--Monseñor Sánchez de Toca: Tuvo tres hijos, dos de las cuales, mujeres. Cuando se trasladó de Padua a la corte de Toscana, las metió en un convento para lo cual tuvo que pedir dispensa porque eran muy jóvenes. De una de ellas, de sor María Celeste, se conserva la correspondencia entre el padre y la hija, que es verdaderamente admirable. Ella era una mujer extraordinaria, muy inteligente, de una gran agudeza, gran escritora y hay un libro que se basa en el epistolario entre Sor María y el padre.

--Háblenos sobre su libro "Galileo y el Vaticano", cuya edición italiana fue publicada recientemente...

--Monseñor Sánchez de Toca: Esta investigación no trata exactamente sobre el caso Galileo sino sobre el modo en que la comisión que creó Juan Pablo II releyó el caso Galileo, porque si el caso Galileo es un culebrón, como decía don Mariano Artigas, en un sentido casi literal --según el diccionario un culebrón es, además de una telenovela larga y melodramática, una "historia real con caracteres de culebrón televisivo, es decir, insólita, lacrimógena y sumamente larga"--, el término se contagia también a la comisión que instituyó Juan Pablo II entre 1981 y 1992, a la que le han hecho críticas muy fuertes. Dicen que no estuvo a la altura del deseo de Juan Pablo II, que los discursos de clausura del cardenal Poupard y del Papa fueron deficientes y muy flojos, que la Iglesia no hizo realmente lo que debía haber hecho. Con el profesor Artigas, el otro autor del libro, quien murió en el año 2006, lo que hicimos fue estudiar toda la documentación que hay en los archivos. Ver exactamente qué hizo y cómo hizo esta comisión.

Nuestra opinión es que faltaban algunos elementos desde el principio. Faltaron medios, buena voluntad pero a pesar de todo hizo un buen trabajo, permitió la apertura de los archivos del Santo Oficio y demostrar que en realidad no hay documentos escondidos. Se publicaron obras de referencia importantes y yo creo que esto permitió a la Iglesia hacer una especie de examen de conciencia. Releer el caso de Galileo con otra luz. No descubrir cosas nuevas, porque eso es difícil, y hacer que la Iglesia en su conjunto mire serenamente al caso Galileo sin rencor, sin miedo.

--¿Por qué cree que irrita tanto a la opinión pública el tema de Galileo hasta el punto de que los profesores de la Universidad de la Sapienza le hayan negado la entrada al Papa Benedicto XVI el año pasado por haberlo citado en un discurso que pronunció en 1990?

--Monseñor Sánchez de Toca: Porque hay quien está interesado en seguir haciendo de Galileo una especie de "santo laico", laico en sentido anti cristiano. Pero, en realidad, fue un hombre de Iglesia, aún con todas sus deficiencias. Recuerdo que un arzobispo de Pisa, que fue astrónomo, quiso colocar hace años en la plaza de los milagros, la más famosa, donde está la torre, una estatua dedicada a Galileo. El ayuntamiento no lo permitió porque quería seguir manteniendo la exclusiva sobre la imagen de Galileo, como si fuera alguien que no pertenece a la Iglesia, sino al mundo llamado laico.

Por eso, cada vez que por parte de la Iglesia alguien cita a Galileo, hay una reacción de "alergia instintiva" en estos ambientes de pseudociencia, que dicen "¿cómo se atreven ustedes a hablar de Galileo, ustedes que quemaron a Galileo?".

--¿Por qué el Consejo Pontificio para la Cultura tiene una imagen de Galileo en su biblioteca?

--Monseñor Sánchez de Toca: Precisamente porque Galileo es un modelo de científico creyente. Investiga el cielo, descubre cosas nuevas y trata de integrar sus nuevos conocimientos dentro de una visión cristiana. Se esfuerza por demostrar que no hay contradicción con la Escritura, con la Biblia. Lo que pasa es que lo hizo con todo el entusiasmo desbordante que irritaba mucho a los otros. Sin ser teólogo se metía en un campo que era reservado exclusivamente a los teólogos. En la contrarreforma, el que un laico, sin tener estudios de teología, se metiera a interpretar la Biblia por su cuenta, aunque fuera en sintonía con la tradición católica, despierta inmediatamente sospechas.

--Usted se refiere a las conductas poco ejemplares de Galileo...

--Monseñor Sánchez de Toca: No es ningún misterio que Galileo no fue ningún santo. Hay algunos que, revindicando el carácter de científico creyente, llegan a pedir incluso su beatificación. Es demasiado... Galileo estuvo conviviendo sin estar casado con Marina Gamba en Padua, de quien tuvo tres hijos. Eso no era especialmente escandaloso, pero tampoco estaba bien visto.

Por otra parte tenía muy mal carácter, como los grandes genios en general. Tenía una lengua terrible. Fue imprudente, se enfrentó a la Compañía de Jesús, a pesar de que los jesuitas le acogieron en Roma y avalaron sus descubrimientos, cuando era un perfecto desconocido. Fue un poco presuntuoso, vanidoso con gran ego. Son defectos, que los puede tener cualquiera, y que no quitan nada a la genialidad de Galileo.

Por Carmen Elena Villa

sábado, mayo 23, 2009

El apostolado laical y los nuevos movimientos eclesiales


Les comparto una entrevista realizada por ACI PRENSA a Germán Doig Klinge (1957- 2001), quien fue Coordinador General del Movimiento de Vida Cristiana y miembro del Pontificio Consejo para los Laicos,sobre el papel del apostolado laical en la Nueva Evangelización. Luego les pongo un video de EWTN donde Germán Doig hablará sobre los nuevos Movimientos y Asociaciones laicales.

¿Qué papel le cabe al Pontificio Consejo para los Laicos en el contexto de la Nueva Evangelización?

El Pontificio Consejo para los Laicos es una de las instancias a través de las cuales el Romano Pontífice realiza su ministerio pastoral universal, en este caso en el importante campo del laicado que, como se sabe, es una de las áreas decisivas de la Nueva Evangelización. El Consejo tiene competencia en todos aquellos aspectos de la vida de la Iglesia universal que tienen que ver con la promoción y coordinación del apostolado de los laicos.

¿Qué importancia tiene el apostolado laical en este tiempo de preparación del Tercer Milenio?

Tiene una enorme importancia. La convocatoria a emprender una Nueva Evangelización involucra a todo el Pueblo de Dios. Todos los fieles cristianos, en virtud del bautismo y de la confirmación, estamos invitados a anunciar al Señor Jesús.

El Código de Derecho Canónico indica que se trata de un derecho y un deber. Y precisa además que es una obligación que apremia en aquellas circunstancias en las que sólo a través de ellos pueden los hombres y mujeres escuchar el Evangelio y conocer al Señor Jesús, situación que ocurre con frecuencia.

Esto pone de relieve la enorme responsabilidad de los laicos en el apostolado de la Iglesia, especialmente en tiempos de cambios como los que estamos viviendo a las puertas del Tercer Milenio. La humanidad enfrenta en muchos sentidos situaciones inéditas que influirán profundamente en su cultura. Hechos como el fenómeno de la "globalización" y el desarrollo tecnológico son expresión del nuevo estadio histórico al que está ingresando la humanidad. Los profundos cambios de paradigmas culturales que estamos viendo gestarse abren nuevos desafíos para el Pueblo de Dios en campos difíciles y trascendentales de la cultura en los que los laicos pueden y deben aportar mucho.

¿Cómo contribuyen los nuevos movimientos y asociaciones laicales en la tarea de la Nueva Evangelización?

La Iglesia enseña que el derecho-deber de comprometerse en su misión evangelizadora se puede ejercer tanto a nivel personal como en forma asociada. Las asociaciones y movimientos eclesiales cumplen en ese sentido un rol muy importante, pues son espacios de comunión y participación en la vida y misión de la Iglesia que portan una inmensa riqueza. Los últimos tiempos han visto una floración singular de vida asociada que tiene una indiscutible relación con la renovación conciliar. Esta floración es un don de Dios para nuestro tiempo.

El Papa Juan Pablo II ha hablado de una nueva época asociativa de los fieles laicos. Así, especialmente después del Concilio Vaticano II, hemos contemplado el surgimiento de una vasta y rica variedad de grupos, asociaciones y movimientos, aportando nuevos programas y proyectos, con nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones. Estas nuevas asociaciones y movimientos eclesiales constituyen una esperanza concreta para la Iglesia.

Justamente en la vigilia de Pentecostés el Papa Juan Pablo II afirmaba: «Uno de los dones del Espíritu a nuestro tiempo es, ciertamente, el florecimiento de los movimientos eclesiales, que desde el inicio de mi pontificado he señalado y sigo señalando como motivo de esperanza para la Iglesia y para los hombres». Tienen, pues, un rol sumamente importante y hasta diría decisivo en la Nueva Evangelización.